13-11-2014

Crónica IndieGentes: El Petit de Cal Eril, 07-Nov-2014, @Sala Apolo [Barcelona]

 Concierto del Petit de Cal Eril & David Mengual Free Spirits Big Band (Sala Apolo, Barcelona)

 

El Petit de Cal Eril

Tenemos que agradecer al Taller de Músics y al sello musical Bankrobber la organización de un ciclo como el de Connexions, una serie de conciertos donde artistas del sello se unen a otros autores bajo el paraguas del Taller. La premisa, de entrada no es nueva, ya hemos visto antes grupos que se unen para obtener algo nuevo y mejor, eso que esta tan de moda y que llaman “sinergias”. Pero en este caso tenemos entre manos, y entre oídos, algo más que eso, en el caso del Petit de cal Eril y la Free Spirits Big Band de David Mengual nos hayamos ante una fusión de fluidos entre estilos y formatos de músicas que, aparentemente, son diferentes. Aunque ya veremos que quizás no lo son tanto.

 

Por un lado tenemos al Petit que, no nos cansaremos de decirlo, ha parido uno de los mejores discos de pop en catalán del año pasado: LA FIGURA DEL BUIT (Bankrobber, 2013), y por otro lado tenemos a David Mengual, curtido creador del jazz experimental hecho en Catalunya. Pues estos dos señores y sus correspondientes bandas se han encontrado felizmente para regalarnos los oídos, y sobretodo el cerebro, con uno de los conciertos más interesantes de este final de año.

 

En el escenario de la sala 1 del Apolo Barcelones no cabía ni un alfiler, llegamos a contar 17 músicos sobre el tablado, incluyendo al de Cal Eril y a Mengual como director de su orquesta. Durante una hora y media de concierto y  al amparo de las canciones y las melodías del Petit, la Free Spirits Big Band fue mostrando todo su potencial orquestal y sobretodo experimental. A veces la Big Band era el sustento de las melodías del Petit, y otras veces forzaba la máquina de la improvisación convirtiendose en protagonista. El método de  fusión ha sido el de usar las canciones pop-folk como base para la exploración de los límites de la estructura de los temas, normalmente proponiendo largos desarrollos. Así, en algunas partes de la canción la orquesta actuaba como mera instrumentación de la estructura inicial, y en otras partes se ocupaba de desarrollar impresionantes improvisaciones o  contrapuntos, en ocasiones hasta dejar irreconocible la canción original. Cabe destacar, por ejemplo, el inicio de “Com un plom” con una genial orquestación de viento de la Big Band, la parte coral de después, con una intromisión de los vientos que nos conducen al final apoteósico de toda la orquesta. Pero no toda la instrumentación fue un acierto, en el bis final, “La fi”, un tema que en su grabación original ya es un desarrollo jazzístico, se convirtió en una improvisación conducida, difícilmente digerible por la audiencia, demasiado larga y convulsa. Una lástima porque la idea era buena, pero pasó aquello de que los músicos disfrutan y el público de aburre.

 

A pesar de este episodio final, hay que decir que el concierto fue impecable; intenso, a veces misterioso, otras amargo cuando Mengual quería y dulce cuando el Petit cantaba. El trabajo de la orquesta, y sobre todo del director, fue de una pulcritud impresionante. Especial atención al trabajo de las dos baterías que se desdoblaban a voluntad del director o se unían en una sola como un solape sobre una sola pista en una grabación. Y es que el concierto, sobretodo fue un alarde de interpretación, tanto la de la Free Spirits Big Band como la de Eril y su banda. Aunque de manera muy generosa, Joan Pons, el Petit, cedió casi todo el protagonismo a Mengual y su banda, lo cual no solo le honra, sino que además demuestra la inteligencia del de Guisona, ya que de esta manera consigue llevar a su música a otras dimensiones. De otra manera el concierto se podría haber convertido en un concierto más al uso, simplemente con orquestación, una especie de “Petit simfónic”, que creo que no era el objetivo. Además, para nuestra sorpresa, las canciones, a veces casi irreconocibles, fluían de manera natural desde la voz del Petit hasta las digresiones más dodecafónicas de los de la Big Band. El jazz experimental de David Mengual y el folk-pop del Petit parecen estar más cerca de lo que uno podía suponer en un principio.

 

Ya lo dijimos en alguna otra reseña de IndieGentes, y lo repetimos con más ahínco después de este concierto, creemos que El Petit de Cal Eril ha encontrado un filón en este acercamiento al jazz desde su folk rural, y desde el rock de acento setentero. Creemos que en este triangulo bizarro hay muchas variables para desarrollar, y buena prueba de ello es esta experiencia con una Big Band de jazz. Así que esperamos con curiosidad e interés el próximo paso de El Petit de Cal Eril .

 

 

(CC) CRÓNICA: ANGEL ESTÉVEZ; FOTOS: ANGEL ESTÉVEZ INDIEGENTES 2014

 

 

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