29-04-2013

Crónica de Dorian

La banda barcelonesa agotó entradas la semana pasada en la Joy Eslava, subió la adrenalina en Zaragoza y acabó la semana en su ciudad para descansar antes de arrancar con el primero de los festivales de esta temporada. Ésto es lo que se pudo vivir en la Sala Oasis de Zaragoza:

Viernes de primavera y lluvioso, la coqueta Sala Oasis recibía a Dorian para presentar su nuevo álbum “La velocidad del vacío”, último trabajo grabado en México con  Phil Vinall (Placebo, Pulp, Elastica…). Les precedían dos noches intensas en la Joy Eslava de Madrid (hicieron sold out varias semanas antes de la primera fecha anunciada, y decidieron añadir un segundo concierto).

En Zaragoza, un buen número de jóvenes seguidores les estaban esperando para corear desde los primeros acordes las canciones de este último disco, y del repaso que hicieron a su repertorio. Siempre me parece esperanzador ver a un público joven asistiendo a un concierto.

Los Dorian salieron al escenario con casi media hora de retraso, y comenzaron con “Los placeres efímeros”, melodías envolventes y atmosféricas que dieron el pistoletazo de salida a las casi dos horas de entrega en el escenario. Le sucedieron “Ningún Mar”, “Tristeza”, o “Verte Amanecer”, hasta que finalizaron su primera parte del set con la archiconocida y casi himno festivalero “A cualquier otra parte”. Para entonces, tenían más que entregados a sus fans zaragozanos que veían como casi sin darse cuenta el concierto estaba muy avanzado, pero los Dorian les tenían guardados todavía más temas con los que poder seguir flotando entre luces, teclados íntensos y melodías electro-pop.

Me detuve un par de veces en observar a los miembros de la banda, y me quedó muy claro que ellos, en el escenario, se lo estaban pasando tan bien como los fans, se miraban y sonreían con mucha complicidad, asintiendo y reafirmando su satisfacción por esta gira que les va a llevar por varias ciudades y otros tantos festivales.

La última parte del concierto siguió desgranando temas del disco y finalizando con “Los amigos que perdí”, pero los Dorian tenían un bonus track guardado para el público, y cuando parecía que todo había terminado, Marc aparcó su guitarra eléctrica y junto con el resto de la banda, regalaron un tema acústico mezclados ahora sí entre el público, ‘Tan lejos de ti’, inspirada en una pintada que vieron hace un tiempo por el barrio madrileño de Malasaña (“vivir por vivir no vale la pena”).

A la salida, ya no llovía y seguro que los fieles seguidores de Dorian continuaron la noche entonando sus temas, ellos seguían ruta, el sábado volvían a casa, les esperaban en la Apolo de Barcelona. 

 Redacción: @loreccons

Fotografía: Miguel Carmona

 

 

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