23-05-2013

Crónica de L.A.

¿Te acuerdas de cuándo L.A. tocaba en la Bikini?

 

Año 2025. L.A presenta su último disco en el escenario principal del festival más multitudinario del país. Entre el público, luchando por hacerse un hueco que les permita respirar, dos jóvenes conversan sobre aquella vez, hace muchos años, en que vieron a L.A en la sala Bikini sin hacer esfuerzos por mantenerse en tercera fila.

Más o menos ésta fue la epifanía que tuve el viernes mientras sonaban los primeros acordes de Dualize, el primer single del nuevo disco de los mallorquines, producido y grabado en Estados Unidos junto a Richard Swift.

L.A. tiene fans, fans de aquellos que quizás han descubierto a la banda hace pocos meses pero ya se han aprendido de memoria todos sus discos anteriores, y saben responder cuando el micrófono gira 180 grados y se les ofrece para cantar. L.A. ha hecho giras por medio mundo y ha tocado en festivales de todo tipo. Pero L.A. es todavía un grupo asequible, a quien puedes ver en “petit comité” un viernes cualquiera, en la sala Bikini. Mucho me temo que eso es algo que no durará, porque este grupo está llamado a darlo todo en los escenarios más importantes.

Tienen un directo impecable y saben llevar al público de la mano. Luis Alberto Segura es todo presencia y todo voz, y hace algo que no siempre se ve en un artista sobre el escenario: disfrutar. Él, Pep, Ángel y Dimas se lo pasan bien tocando. Fijándote en ellos ves como se les escapa una sonrisa cuando el público corea desde sus primeras canciones hasta las últimas. Se nota que todavía les hace ilusión sentir ese efecto, lo agradecen, y responden ofreciendo un repertorio que nos hace pasar de lo más desgarrado a lo más íntimo en cuestión de segundos.

El concierto del viernes fue así: un ir y venir desde las guitarras más guitarreras hasta los sonidos más distorsionados pasando por un acústico de dos canciones románticas que se fusionan con el rock más duro sin apenas respirar. O lo que es lo mismo: de “Rebel” a “Microphones and Medicines” a “Elizabeth” a “Outsider” y así hasta la eternidad.

Algunos de los temazos de Heavenly Hell o SLNT FLM que sonaron encontraban a un público más que predispuesto a reconocer que eran “de las míticas”.  Y las que serán “las míticas de mañana”  se reconocían fácilmente en la reacción del público cuando sonaba la propia Dualize, la perfecta “Under Radar”, la desgarrada “Rebel”, o aquella que nos transporta a un baile de fin de promoción en un típico instituto yankie de serie de televisión (aunque la letra no hable de eso ni de lejos), “In the meadow”.

Disfrutar de este repertorio sin tener que trazarte un perímetro de seguridad a base de codazos, pudiendo cantar a grito pelado sin necesidad de oír al vecino gracias al sonido envolvente de una sala perfecta, y pudiendo incluso zarandearte al ritmo de la música – ahora salto, ahora me mezo, ahora sigo el ritmo con la punta de mi pie izquierdo – poder disfrutar así de un concierto como el del viernes pasado, es un verdadero lujo.

Propongo que enterremos este texto a modo de cápsula del tiempo y se lo mandemos a mi yo de 2025 para hacerle rabiar.

 

Redacción: Sara Whatever

 

 

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