04-02-2014

Havalina lleva a otro nivel el Siamese Dream en Sidecar

La banda de Madrid interpretó íntegramente el gran disco de la banda de Billy Corgan y el resultado no pudo ser mejor

 

 

Havalina lleva a otro nivel el Siamese Dream en Sidecar

 

Noche muy especial la que se vivió en la pequeña sala barcelonesa. Había bastante expectación desde que se conoció que el mismo espectáculo que resultó un gran éxito en Madrid meses atrás desembarcaba en la ciudad condal. Pero lamentablemente no se llego a colgar el cartel de “NO HAY ENTRADAS”, cuando la banda y lo que nos iba a ofrecer se lo merecía más que de sobra. Dio igual, los que allí estuvimos vivimos una noche más que especial y la entrega del público que ocupaban ¾ del aforo no pudo ser más satisfactoria.

Desde el primer guitarrazo Havalina demostraron lo que se nos venía encima. "¡Brutal!", esa era la expresión más generalizada a nuestro alrededor. ¡Menudo sonido sacó la banda al SIAMESE DREAM (1993, Virgin) desde el mismo comienzo! Y las primeras en la frente. El comienzo con ‘Cherub Rock’ y ‘Quiet’ atronador hasta una fabulosa ‘Today’ cuya preciosa melodía navegó entre la delicadeza y la rabia de la voz de un Manuel Cabezalí que adaptó su voz a la del Corgan veinteañero, pero sin perder su propio timbre, y funcionó espectacularmente.

 

 

Lo que empezó escuchando una canción de Smashing en la radio de la furgoneta de la banda camino de un bolo y con el comentario "¿A qué no hay huevos de tocarse el Siamese Dream?" acabó, para los afortunados mortales que tuvimos la suerte de disfrutarlo, en un espectáculo con mayúsculas y en una retroversión a principios de los 90, esa época en la que cada semana aparecía un disco que parecía cambiar el rumbo de la música rock. Y es que ver a tu alrededor un montón de cabezas moviéndose como antaño, como ya no se hace desde que el Grunge murió (o no, porque en Sidecar seguía muy vivo), es una sensación indescriptible por la que sólo podemos decir "¡Gracias, Havalina!". Y punto.

 

 

Siguieron cayendo trallazos uno tras otro, “Hummer”, “Rocket”, con un antiguo miembro de la banda Charlie Bautista rescatado para la causa y perfectamente engrasado con el resto de la banda, con un despliegue brutal a las voces, las segundas guitarras, los solos, coros… Es verdad que se echó algo de menos el carisma de Ignacio Celma, sobre todo ahora que sabemos que ha tenido que dejar la banda pero ahí estuvo el siempre eficiente Jaime Olmedo para cumplir a la perfección. Y llegó momentazo “Disarm” con Cabezalí solo a la voz y la guitarra, ya que después de discutir sin solución la manera de arreglar la canción para llevarla al directo, se decidió hacerla tal y como, de adolescente, había tocado la canción en el parque "cientos de veces".

 

 

Al llegar a la segunda parte del show ya es hora de que destaquemos, de manera superlativa, la brutal aportación de un enorme Javier Couceiro, el cual tenía la complicadísima misión de emular a uno de los baterías más personales y con la pegada más brutal del rock alternativo de los 90, Jimmy Chamberlain. Y cumplió. Vaya si cumplió. El trabajo a los parches de Javier fuedevastador, demoledor, y tanto “Geek U.S.A” como, sobre todo, los apocalípticos casi nueve minutos “Silverfuck” que  sacaron el lado más salvaje (pogo incluido) de todos los que asistíamos, incrédulos, al que, nos atrevemos a pronosticar a pesar de estar todavía empezando el año, será uno de los conciertos del año. Y entre medias de esos dos golpes en el cortex, navegó  una fantástica y deliciosa “Mayonaise” con un Cabezalí en estado de gracia, en la melodía, en las guitarras, en todo. Posiblemente el momento de la noche. Ya le gustaría al perdidísmo Billy Corgan de hoy en día y esa banda de mercenarios a la que nos negamos a llamar Smashing Pumpkins conseguir actualmente expresar y tocar con tanta pasión.

 

 

Lo demás os lo podéis imaginar. Llegamos al final del disco, la gente pide más, por supuesto. Incluso piden temas propios de Havalina, pero como dijo el propio Manuel estaban allí para tocar música de los Smashing y nos regalaron un bis donde destacó una enorme y preciosa versión del “Porcelilna of the vast ocean” de ese otro maravilloso disco que es el MELLON COLLIE AND THE INFINITE SADNESS (1995, Virgin Records). ¿El siguiente reto? Ojalá!

Por si fuera poco, los astros se habían conjugado para los nostálgicos de los mejores 90, y la velada la completamos hasta bien entrada la madrugada, por todo lo alto, en la fiesta A Saco en Depósito Legal y en la Salamandra de L’Hospitalet con un tipo como Amable DJ que tantas veces en aquella década puso en sus platos (y entonces literalmente) todos los trallazos de Chicago. ¿Se le puede pedir más a la noche?

 

 

 

 

(CC) CRÓNICA: Rosita Vedder & Xandre RL (@XandreRL)

FOTOS: Xandre RL, INDIEGENTES 2014

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