28-11-2016

Crónica IndieGentes: King Crimson, 25-Noviembre-2016 @Auditori Forum [Barcelona]

Viajando por los casi 50 años de carrera de King Crimson, entre la cadencia y la indisciplina

 

Solía escuchar los discos de King Crimson que ponía mi hermano mayor (muy mayor) cuando apenas tenía 6 o 7 años (ahora tengo 38 y mi hermano 65). Es uno de esos recuerdos de infancia que casi mitificas con la edad. Lo recuerdo como una revelación, era una música inquietante, a veces dulce y otras veces caótica, perfecta para que un niño se deje llevar por la imaginación. Queda, por tanto, dicho de antemano que mi relación con la música de Robert Fripp es esencialmente vivencial y emocional.

Así que este pasado viernes 25 en el Auditori del Fórum de Barcelona, como muchos otros presentes (quizás de mayor edad), nos sentamos para viajar a vidas pasadas y a mundos remotos.

 

 

El viaje dio inicio con un solo a 6 manos y 12 baquetas de  los tres baterías Gavin Harrison, Jeremy Stacey, y Pat Mastelotto. El corte se llama (lo he tenido que buscar) Hell Hounds of Krimdel disco-boxELEMENTS (2014, Panegyric). Y con este retumbe de percusión se introducía el tema Pictures of a city, canción del segundo disco de la banda de 1970. Un tema paradigmático de los británicos: aires jazzísticos sobre una estructura de rockyfolk, repleta de largos desarrollos, minimalismo y contención en algunos momentos, y expansión y crescendo en los otros. El trio de batería, impecablemente ejecutado, era de una abstracción tal que se escapó al terreno del happening y de la vanguardia, para llegar finalmente a la retaguardia, a la percusión más mística y de trance, un disfrute total.

Un buen despegue que resume en buena medida lo que es proyecto de los Crimson: libertad creativa sin fronteras.

De ahí nos fuimos paseando por temas clásicos del primer periodo de la banda como Cirkus y Lizard, y otros instrumentales de periodos más cercanos como el EP VROOOM (1994, Discipline). Genial exploración entre el hardrock y la newwave que nos llevó hasta la orilla de uno de los grandes éxitos de la banda. Hubo pelos de punta, a pesar de la frialdad de los mercenarios Carmesí, y no es para menos, Epitaph es un tema sencillo, pero exquisito, que debería estar entre las canciones más importantes de los 70, como todo lo incluido en IN THE COURT OF THE CRIMSON KING (1969, Island), su debut, y para muchos de sus incondicionales, su mejor obra. El mellotrón  y el timbre de voz de Jakko Jakszyk nos hicieron recordar la versión original con la preciosa voz de Greg Lake. Los de Fripp desplegaron el tema sin moverse una coma del original, a pesar de contar con las tres baterías y un auditorio entregado, no quisieron arriesgar con una relectura, en fin, una pena.

Y tras el remanso de paz de Epitaph, ninguna concesión más, The Construktion of ligth,  Meltdown, Level five, canciones ya de este siglo, new wave y rock duro con largos desarrollos y solos de guitarra sobre una percusión más sólida que los cimientos del mismo auditorio. Y con la ascensión final de Level five nos fuimos al intermedio haciendo cábalas de lo que vendría después, ya que faltaban aun muchos, quizás demasiados, temas clásicos.

Y tras poner gasolina reiniciamos el viaje suavemente con Peace: the end, un precioso corte del Wake of poseidon, bocatto. Y por si nos íbamos acostumbrando al folk de los 70, nos disciplinaron con el tema homónimo del segundo periodo Carmesí. Un poco de incomodidad construida sobre dodecafonía rock. Pero fue solo una pequeña reprimenda sin más consecuencias, porque de ahí ya fuimos de éxito en éxito con The Court of the Crimson King, Easy Money, The Lettersy una impresionante Red. Tengo predilección por este tema, pero es que escuchado en directo, y con la ejecución precisa que caracteriza a la banda de Fripp, no podías hacer otra cosa que ponerte en pie, lástima que estuviéramos en un auditorio sentados. Por supuesto Easy Money es un tema genial, clásico de los 70, pero Red y Larks' Tongues in Aspic-Part Two, que fue el penúltimo tema, sonaron totalmente frescas y contemporáneas. Lo que las hace, en mi opinión, un clásico instantáneo.

Por último, y para cerrar el concierto, tocaronStarless. Un goce de canción donde Mel Collins, recuperado para este gira, y que era el saxofonista que grabo el tema original, se pudo lucir a gusto con el clarinete.  Y que más decir, un final apoteósico para una noche inolvidable.

Tras el final culminante de Starless, Mr Fripp & Cia, sólo aceptaron hacer un bis, a pesar de que todo el auditorio se puso en pie. El elegido fue un tema más del primer disco de la banda (y ya iban tres de los cinco del disco), 21st century schizoid man. Corte clásico, pero que nos dejó con ganas de más. Faltaban otros temas clásicos como Three of a Perfect Pair, Thela Hun Ginjeet, Cadence an cascade, Formentera lady, Fracture,The great deceiver, The night watch, Elephant talk…pero es que son ya casi 50 años de carrera y solo 3 horas de concierto!!!

Así que señor Fripp, le rogamos que vuelva de gira para tocar el resto de temas cuanto antes.

 

 

 

(CC) CRÓNICA: Angel Estévez; FOTOS: IndieGentes2016

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