07-10-2013

La Legendaria Familia Stinson, tormenta de talento

Intensidad y puro sentimiento desgarrado. Así suenan La legendaria familia Stinson 

 

La Legendaria Familia Stinson, tormenta de talento

 

Ocurre que, en ocasiones, nos pasamos todo un verano de concierto en concierto, de festival en festival, pateándonos la península y recorriendo decenas de escenarios. Ocurre, también, que además de grandes y fantásticos conciertos también es habitual presenciar algunos que no lo son tanto y que dejan mucho que desear. De todo hay en la viña del señor. Pero lo que más curioso, por denominarlo de una manera amable, que ocurre es que, demasiado a menudo, bandas supuestamente grandes y que cuentan con el beneplácito –vete tú a saber porqué…- de según qué poderes mediáticos fácticos, en consonancia, son veneradas por un amplio sector del público tan solo por estar en una supuesta, y a veces ficticia, cresta de la ola.

 

 

Pues resulta que hay una banda barcelonesa, con referencias televisivas en su nombre, que se come con patatas en talento, actitud, pasión y, sobre todo, canciones, a la mayoría de esas bandas. Y, para que quede constancia de que no se trata de menospreciar al músico patrio en particular, señalar a cierto Festival que se realiza en la ciudad de procedencia de estos chicos, por donde, cada primavera, se pasean –sí, pasean- puñados de grupos internacionales de pretendida calidad que quizás no demuestran precisamente ese atributo. Quizás todo sea cuestión de un mal día…

 

 

La Legendaria Familia Stinson (al menos tres de sus miembros) nos regalaron un concierto íntimo el pasado viernes, en un coqueto club del Eixample barcelonés llamado Fizz Barcelona. En él ofrecieron un formato basado en su más reciente producción, el EP TRIO LIVE AT THE COTTAGE (2013) que precisamente se podía adquirir, en formato físico, junto con la entrada del show. Dicho formato consiste en desnudar las canciones, de manera semiacústica, haciéndolas, si cabe, más crudas de lo que de por sí ya son y poniendo de manifiesto la pasión y el talento que destila su música. Como columna vertebral los temas que componen el citado EP, como la buckleyana ‘Supernova’, donde la voz de Xavi Stinson, llámennos frikis, nos recuerda a la de Sidney Gámez, el vocalista de aquella mítica banda de culto madrileña de los 90 que fueron Sobrinus, y que estos jovenzuelos quizás nunca llegaron a escuchar. Maravilloso el crescendo musical. La balada folkie ‘Para luego marcharnos’ y su progresión en intensidad que es como una marca de la casa. ‘Seguimos rodeados’ y ese desarrollo musical con ecos a lo Nick Drake, con unos juegos de melodías frescos y originales. Y, por supuesto, la desgarradora y, lo que es muy admirable, personalísima versión del ‘Blower’s Daughter’ de ese genio irlandés semidesaparecido llamado Damien Rice.

 

 

Pero también hubo espacio para degustar algunos otros de sus temas propios en esta apuesta de trío semiacústico, en donde destacaron la vuelta de tuerca que le dieron a ese himno rockero que poseen y que se llama ‘Encajando un K.O.’ o incluso el coreado ‘Palacios de Hielo´, muy Xoel López, que daba nombre a su primer EP. Y por supuesto, tuvieron su momento algunas de las canciones que contendrá su inmediato (y autoproducido, la recaudación de la noche tenía como objeto financiarlo) nuevo disco, como un precioso poema musicado llamado ‘Resorte Mágico’ con cuyo autor se toparon las pasadas vacaciones en Ibiza, tema de intensidad contenida y con una bonita melodía que, en ocasiones, recuerda a la innombrable banda madrileña que parece que todo el mundo quiera asignar como referencia de muchas de las bandas independientes surgidas en los últimos años. Por eso, no la vamos a nombrar. Por eso y porque los Stinson van mucho más allá de esa posible referencia que, dicho sea de paso, nos parece de lo más digna. Después de un segundo bis fuera de programa, ante la insistencia de un encantado público, que consistió en otro tema nuevo, del que podríamos decir que también llevan la marca Stinson pero que además fue lo más oscuro de la noche, tema de retorcida melodía y compleja instrumentalización, llegó el final de su actuación por todo lo alto. Abrumadora. Brutal. De una intensidad desgarradora.

La lluvia, truenos y relámpagos que descargaron sobre la ciudad condal no fue obstáculo para que el Fizz se llenara, ante la sorpresa de los propios artistas. Además, la verdadera tormenta, de talento, fue la que nos regalaron esta joven banda a la que le deseamos un futuro de lo más exitoso. Se merecen seguirles la pista. Permanezcan atentos.

 

(CC) IndieGentes, 2013

FOTOS Y CRÓNICA: Xandre RL (@XandreRL) y Rosita Vedder

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