15-11-2017

Crónica IndieGentes: Spoon, 14-Noviembre-2017 @Apolo [BARCELONA]

Barcelona recibió a los texanos en una noche en la que Apolo disfrutó del psycho-rock de Britt Daniel y sus chicos

 

Viendo a los de Austin encima de un escenario hay varias cosas de las que uno se da cuenta enseguida. Por ejemplo las más de dos décadas que llevan juntos como banda, cosa que no pueden decir la mayoría de grupos. Otra es su sólida discografía, una de las más robustas de sus compañeros de generación y que les sirve para conformar un set list de muchos quilates. Quizás no han conseguido dar el salto definitivo hacia el Olimpo del estrellato indie, como algunos de sus compañeros de viaje, léanse Interpol, Phoenix o los siempre comparables Arcade Fire, pero no es menos cierto que nadie puede atreverse a decir de ellos que alguna de sus producciones haya incurrido, ni por asomo, en la mediocridad, repetición o hastío.

Prueba de su consistente repertorio es que, en su concierto de anoche en la barcelonesa Sala Apolo, repasaron canciones de hasta seis de sus discos. Empezando con sus nuevos himnos, como ese temón oscuro y serpenteante que da nombre a su ultimo larga duración, “Hot thoughts”, “Can I Sit Next To You” o la sobrecogedora “I Ain’t The One”, quizás el momentazo de la noche. Y pasando, claro está, merced a tan regular carrera artística llena de enormes singles, por algunas de las grandes canciones de sus anteriores ediciones: “Do You”, “Inside Out”, “My Mathematical Mind”, “The Underdog” o incluso la seminal “Everything Hits at Once”, consiguiendo actualizarlas y empaparlas del fantástico sonido que emana de su sonido actual, del cual HOT THOUGHTS (2017, Matador) es un perfecto ejemplo: energía psicorockera.

 

 

Spoon en 2017 suenan pétreos y enérgicos, gracias al gran trabajo rítmico de Pope al bajo junto al eterno Jim Eno a la batería, perfectamente secundados por el teclista Alex Fischel, último fichaje de la banda, y que en solo unos pocos años ha cuajado perfectamente su sonido con el del resto de compañeros, siendo en directo donde el resultado cuadra más el circulo, echando una mano también, cuando lo requiere, con una segunda guitarra. Todo un compendio de músicos excelentes que no hacen más que de sublime acompañamiento del alma mater de la formación, un Britt Daniel vigoroso, excesivo, incluso maravillosamente épico, que ha transformado en un cuarto de siglo, su proyecto, de una banda enraizadamente indie en un combo de rock global que cada día parece pedir recintos más acordes con su grandeza.

 

(CC) CRÓNICA: Rosa Arias 

FOTOS: @spoontheband    

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