20-08-2013

Suede encandila Riazor

En una playa de Riazor menos concurrida que en otras grandes ocasiones, la banda de Brett Anderson, aun a medio gas, dejó encantados, con su pop épico e histriónico, a los asistentes a la primera jornada del Noroeste Pop-Rock.

 

 

Suede encandila Riazor

 

Las playas coruñesas son un emplazamiento mágico para disfrutar de la mejor música en directo. Tanto Riazor como Santa Cristina han sido testigos de grandes conciertos. Nombres de la envergadura de Mika, Paul Weller o Damon Albarn hasta grandes nombres del pop nacional como Piratas, Los Planetas, Xoel Lopez, Ivan Ferreiro, Amaral, Leiva, pasando nombres más comerciales como Bisbal, Melendi, La Oreja de Van Gogh, M-Clan 0 grandes figuras de otros estilos más minoritarios como el folk de The Chieftains o Milladoiro o el blues flamenco de Raimundo Amador, han pasado en alguna ocasión por los arenales coruñeses. Y puestos a recordar, como no hacerlo con aquel legendario Concerto do Novo Milenio que en el año 1999 reunió a más de 100.000 personas en la playa de Santa Cristina para disfrutar del gigantesco concierto de Luar na Lubre, The Coors, y Mike Olfield. 5 años más tarde Carlinhos Brown, Orishas y Xose Manuel Budiño rompieron este record de asistencia, con casi 200.000 personas en el mismo lugar, en A Festa dos Mundos.

 

 

Pero hacía muchos años que un nombre internacional no se acercaba por estos lares. Y esta vez le tocó a la mítica banda de brit-pop Suede encabezar una nueva edición del Festival Noroeste Pop-Rock que cada año cuenta con dos grandes atractivos: el emplazamiento en la playa de Riazor y la gratuidad del evento, algo muy a tener en cuenta en estos turbulentos momentos en que nos encontramos.

 

 

Tras conseguir aparcar cerca del estadio y hacer un pequeño avituallamiento por fin pisamos la arena de Riazor justo cuando terminaban los locales Sabdios. Y rápidamente otros chicos de la tierra que se subieron al escenario, The Younger Boys. Fantástica nos parece esta iniciativa de escoger a grupos locales para acompañar a grandes nombres nacionales e internacionales. Y mucho más si la calidad de los mismos es tan grande como la de los Younger. Una gratísima sorpresa supuso para nosotros disfrutar del concierto de estos chicos, a los cuales, tenemos que reconocer, no conocíamos en absoluto. Lo suyo es un rock de alto voltaje. Grandes guitarras, buenas canciones, trabajadas melodías, un punto justo de psicodelia. Vamos, siguiendo las directrices de los grandes grupos de hard-rock de los 70 pero con un sonido de lo más actual. Su sonido en directo es de alta calidad interpretativa sobre todo en las voces y en unas guitarras, en ocasiones afiladísimas que hizo las delicias de muchos de los que allí estábamos, que en esos momentos eramos un par de miles. Recomendado seguirle la pista a estos chicos.

 

 

El aspecto algo desangelado de la playa, en cuanto a público, fue mejorando rápidamente y durante el concierto que iba a cerrar a la noche no es que la asistencia fuera multitudinaria pero era lo suficientemente numerosa como merecía la ocasión. Quizás no llegaban a los 25.000 que después informó el Ayuntamiento pero mas de 15.000 personas sí que aborrataban las primeras filas cerca del escenario. Y pocos minutos después de lo pactado Brett Anderson y los suyos saltaron al escenario. Como en las anteriores veces en los que habíamos visto a la banda de Londres, su show fue de menos a más. Hoy en día Suede es el Sr. Anderson. Así de claro el solo llena el escenario, con ese cutis que parece sacado de un pacto con el diablo. Casi perfecto para los 47 años que ya calza el bueno de Brett. Otra cosa es su voz y su energía en el escenario, correcta pero varios puntos por debajo de anteriores conciertos. Y es que desde su reunión en 2010 la banda suena compacta y solidad, interpretando a la perfección sus viejos y sus nuevos temas, pero es cierto que se echa de menos el carisma de Bernard Butler, alma mater y fundador junto a Anderson de Suede y líder y compositor principal, junto al vocalista, hasta su marcha a mediados de los 90. Oakes, aquel fan de la banda que con tan solo 17 años tuvo la dificilísima tarea de hacer olvidar a Butler, cumple correctamente su misión pero no llega a aportar lo suficiente en cuanto a actitud y presencia escénica.

 

 

El comienzo fue algo dubitativo para los menos profanos seguidores de la banda, ya que empezaron con la lenta y poco conocida cara-b ‘Europe is our Playground’ a la que siguieron dos temas de su reciente disco BLOODSPORTS (2013) como ‘Barriers’ y ‘It starts and ends with you’,  solamente correctas pero que sirvieron como calentamiento para un Anderson que ya empezó a dar muestras de su elegancia y de su destreza para manejar el escenario y la audiencia. Pero todo tenía que llegar y en ese momento empezaron a caer clásicos uno tras otro. ‘Trash’, ‘Animal Nitrate’, ‘So young’ o una ‘By the sea’ que, dado el entorno, venía mas a cuento que nunca, e hicieron las delicias de las primeras filas. El resto, dado el carácter gratuito del concierto, asistían entre curiosos e indiferentes al show. Un show que resultó ser perfecto en cuanto a sonido y puesta en escena, con unas bonitas imágenes (eso si, fijas) de fondo y que su único pero lo tuvo en el dubitativo comienzo y algo de falta de ritmo hacia la mitad y, sobre todo, en la escasa duración. Cuando sonó su megahit Beautiful Ones y la banda se retiró al camerino apenas había pasado una hora escasa y la verdad es que el bis solo con la genial pero lenta ‘Saturday Night’ fue algo rácano y además resultó ser un tema quizás demasiado lento como broche de un concierto que cumplió, mayormente, las expectativas y nos regaló otra master-class de actitud, clase y elegancia de un Brett Anderson que demuestra que juega con los grandes.

 

 

Nuestro agradecimiento y animo a continuar a la gente que monta el Noroeste Pop-Rock cada año por llevar tantos veranos ofreciéndonos música de gran calidad en un entorno inigualable.

 

(CC) CRÓNICA Y FOTOS:  XandreRL (@XandreRL) & Rosita Vedder, 2013

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