12-05-2017

Crónica IndieGentes: Toots and the Maytals , 02-Mayo-2017 @Apolo [Barcelona]

Crónica del concierto que los míticos Toots and the Maytals, que encabezados por Frederick Hibbert, demostraron estar en plena forma a pesar de su longevidad

 

Una cola que daba la vuelta a la manzana de la Sala Apolo auguraba una noche mítica. El ambiente estaba cargado de expectativas y se esperaba una gran fiesta, una conmemoración. Y no era para menos, porque el septuagenario Frederick ‘Toots’ Hibbert, es una leyenda viva de la música jamaicana, y me atrevería a decir que es última figura en activo de la brillante generación que dio a luz este género universal llamado reggae. A Toots and the Maytals se les atribuye incluso el mérito de acuñar el propio nombre con la canción Do the reggay de 1968.

Sin apenas promoción, si excluimos algunos medios especializados como Indiegentes, Toots y los suyos ya habían agotado las entradas una semana antes; y esto dice mucho, tanto de la fidelidad de su audiencia, como del influjo que la música jamaicana tiene tradicionalmente en Barcelona. La audiencia, que se repartía entre los 20 y los 50 años, con mucho estilo mestizo y alguna cabeza rapada que otra, era bastante variopinta. En Apolo no cabía un alfiler y a pesar de la mala organización de los accesos, la velada transcurrió en un ambiente festivo y de compadreo, sin ningún incidente remarcable.

 

 

Hibbert apareció enfundado en un traje rojo y negro, y con gafas de sol, al ritmo de Monkey man, continuada por Never Grow Old, en una tímida entrada, que hacía temer lo peor, pero por suerte llegó Time Tough, y todas las dudas se desvanecieron sepultadas bajo el empaque de la voz de Frederik. El jamaicano, no solo conserva una energía envidiable, con la que dirige el espectáculo y con la que llena todo el escenario, sino que sigue manteniendo una voz intensa y llena de matices que le permite navegar en todos los registros de la música negra: en el soul, el ska, el funk y por supuesto en el reggae. Una delicia escuchar esa voz rasposa,  quebrándose en el estribillo de Louie Louie, y acto seguido suavizándose como un Ottis Redding. Era la quinta canción y ya a tenía a toda la sala en un puño, coreando los estribillos de manera atronadora y saltando sin parar. Y el viejo jamaicano se aprovechaba de la situación insuflando aún más energía, si cabe, al final de algunos temas, como el mismo Louie Louie o Funky Kingston, pasando del medio tiempo de rocksteady al ska más salvaje. Una fiesta, vamos, y trabajo difícil para él fotógrafo.

Mr. 'Toots' continuó el recital de clásicos con su primer éxito Bam Bam, guitarra acústica en mano, y un ritmo pausado, para recuperar el aliento. A continuación llegó uno de sus temas más conocidos y versionados, Pressure Drop, que no necesitó casi cantar, gracias a los coros de la platea completamente entregado al karaoke. Después llegaría Take me home, Country roads, una versión de John Denver en clave jamaicana, donde 'Toots' Hibbert pudo desplegar todo el potencial de su voz, dejando claro que el jamaicano mantiene  una voz llena de matices soul.

Y por último, el gran éxito 54-56 (that’s my number) para despedir a la banda, finalizar el concierto, y con el que consiguió enloquecer al auditorio, hasta el punto que el propio Frederik 'Toots', sorprendido, solto un “crazy audience here”.

Final de fiesta que nos pareció más bien un hasta luego, porque a pesar de sus 71 años, el viejo reggaeman está en completa forma y parece dispuesto a morir con las botas puestas. Hasta la próxima.

 

(CC) CRÓNICA y FOTOS: Angel Estévez. IndieGentes 2017

 

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