15-06-2016

Crónica IndieGentes: Zakk Wylde, 15-Junio-2016, @Sala Barts - GuitarBCN [Barcelona]

"La bestia" repasó sus dos Book of Shadows, repartiendo guitarrazos a diestro y siniestro, en un concierto inolvidable en el marco del ecléctico Guitar Fest BCN

 

Zakk Wylde ejemplifica a la perfección el yankee termino outlow en toda su, de existir, familia semántica: imagen, actitud, presencia, música, textos... Aun recordamos cuando, a finales de los 80, con unos insultantes 20 añitos, le tocó la complicadísima papeleta de ocupar la guitarra principal de nada mas y nada menos que la banda de Ozzy Osbourne. La sombra del tristemente desaparecido Randy Rhoads era muy alargada, y a aquel jovenzuelo huraño de la Les Paul psicodélica le cayeron puñaladas por todos lados. Otros se hubieran rendido, pero el se ganó a la critica y, sobre todo al publico a base de guitarrazos, carisma y su brutal técnica guitarrística. Después (o entre medias) de Ozzy, se labró una solida carrera con su propia banda, los potentes Black Label Society, con los que tiene ya una decena de discos. Pero también tuvo tiempo para proyectos completamente en solitario, mas intimistas e introspectivos, como aquella maravilla acústica que fue Pride & Glory o la mítica precuela del disco que hoy Wylde nos venía a presentar dentro del programa del Guitar Fest BCN, en una Sala Barts que, sin presentar un soldout, ofrecía una muy buena entrada, con un público dividido entre canas, calvas y panzas cerveceras y una más que nutrida nueva generación. Eso si, en el color había unanimidad. El negro. En la ciudad hipster multicolor que es Barcelona de vez en cuando se agradece.

 

 

Con esta premisa, y con algunos minutos de retraso, el barbudo guitar hero, se presentó, en un escenario con oscuros árboles muertos como telón de fondo, mientras sonaban los acordes del Sold my Soul que abre el BOOK OF SHADOWS (1996). Mientras el público enloquecía, la canción iba alcanzando su crescendo hasta estallar en un estribillo que toda la sala coreó a una sola voz. Llegados a este momento, Mr. Wylde nos enseño lo que iba a ser una de las características del bolo, los larguísimos solos, que en esta primera ocasión hizo las delicias de todos los que llevábamos días esperando por este momente. Cuanto se echa de menos un buen solo....

 

Es cierto que las canciones de este nuevo libro sueños quizás no tengan la carga de profundidad y oscuridad de su antecesor, al menos aparentemente, y, aunque con Autumn Changes se aguanta el tremendo estado de subidón con el que nos dejó el brutal principio de concierto, Tears of December es una especie de interludio que baja algo las revoluciones, aunque rápidamente, Lay me down, una de las mas sentidas sentidas composiciones del BOOK OF SHADOWS II (2016), es un prefacio perfecto para otro momentazo con la tremenda Road Back Home con el señor Wylde al piano.

 

 

El concierto fue discurriendo entre temas de sus dos Libros de las sombras, con los momentos álgidos, reconozcámoslo, en los del primero, aunque alguna composición del segundo, como las brutales Darkest Hour o el single Sleeping Dogs, y con el que se cerró el concierto, aguantan perfectamente el tipo. Los casi inevitables largos solos de guitarra de este tipo de concierto encajaron mejor cuando estaban ligados a alguno de sus temas míticos que cuando venían individualmente. Demostró Zakk su gran talento como músico, abandonando la guitarra para ponerse al piano o la armónica en la boca para la intro de una bonita Between Heaven and Hell. Todo ello acompañado por una gran banda, de potente base rítmica en la batería y sobre todo en el bajo de su compañero de los Label, el carismático John DeServio. Pero su verdadera mano derechadurante toda la noche fue sin duda Dario Lorino, su otro compinche en Black Label Society alternando guitarras acústicas y eléctricas junto al piano, sabiendo estar en su secundario plano a la perfección, pero demostrando su clase y profesionalidad.

 

 

Quizás el momento más especial del concierto ocurrió en la intro de Throwin' it all again cuando el greñudo guitarrista, acompañado de parte de su seguridad abandonó el escenario para dirigirse al medio del respetable donde recorrió arriba y abajo el mástil de su guitarra ante el júbilio del público que lo rodeada. Por detrás de la espalda, con los dientes, fingerpicking... todas las técnicas imaginables las desplegó en 10 minutos mágicos, donde destacó cuando se detuvo delante de un padre con su niño de apenas 10 años a los hombros para dedicarle el final del solo antes de volver al escenario y redondear una noche mágica de metal y oscuridad.

 

(CC) Fotos y Crónica: XANDRE RL (@xandrerl)
IndieGentes 2016

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