11-07-2016

Crónica IndieGentes: Damien Rice, 08-Julio-2016 @Cruilla 2016 [Barcelona]

Segundo paso en apenas un año del irlandés por Barcelona que volvió a hacer las delicias de sus incondicionales y levantar la sorpresa en el resto de la audiencia.

 

 

En el mismo formato que hace un año e incluso en el mismo recinto pero esta vez en el bastante más cómodo Festival Cruilla en vez del Primavera Sound, se presentó de nuevo nuestro pelirrojo irlandés, dispuesto a deleitarnos con otra velada inolvidable. En aquella ocasión ya nos había dado pistas de cómo se las gastaba ante un público variopinto de un festival. Y volvió a no  hacer concesiones. Tras un suave comienzo con ‘The Profesor’, ya en la segunda canción con una brutal ‘I remember’, nos demostró de lo que iba a ser capaz, con un atronador final digno de un grupo de metal pero con esa emoción e intensidad que solo Rice, como pocos, es capaz de provocar en un escenario tan solo acompañado de su voz, su vieja guitarra acústica y un pedal de efectos. Impresionante. Inauditamente, el clímax era capaz de ir aumentando y con la maravilla que da nombre a su último larga duración,  ‘My favourite faded fantasy’, ese crescendo bastardo, en el que juega con los efectos de voz para llenar de magia el recinto del Forum se derrama en un nuevo final intensísimo.

 

 

Todo eso y aun no habían comenzado los clásicos. De esos que erizan la piel, de esos que este hombre tiene a puñados. ‘Cannnonball’ nos hace llorar, nos hace sentir afortunados de estar allí, nos hace ser conscientes de la suerte que tenemos en ser contemporáneos de este artista irrepetible y además poder disfrutarlo en plenitud. Pero es que a continuación llegó ‘9 crimes’, y pensamos “buffff, esto va a ser difícil”. Y nos imaginamos que si tuviéramos a Lisa acompañándolo, la perfección encima de un escenario estaría al alcance de la mano. Y aunque el mundo no lo es (perfecto), la música del de Celbridge es de lo poco que está a punto de conseguirlo. Pero da igual, él va a lo suyo, grabándose con sus pedaleras, empastando y uniendo sus voces, hasta conseguir un coro celestial de decenas de Damien Rice y ofrecernos otro final apoteósico. Tras regalarnos esa pequeña y delicada gema que es ‘Amie’ y que en su anterior visita no le dio tiempo de interpretar, volvimos a los himnos con un ‘Volcano’ apabullante, agigantado por una cantidad groove casi inigualable y que terminó con uno de los karaokes masivos más escalofriantes que un servidor recuerda. Difícil, muy dificil de superar.

 

‘It takes a Lot a to know a man’ parecía que solo lo conseguiría, si no se echaran a faltar las cuerdas de la toma de estudio, dejándonos el regusto de que quizás fuera la única que se iba a quedar un poco coja en el formato unipersonal de la noche. Pero solo fue un espejismo de normalidad, ya que las posibles carencias de arreglos lo subsanó, sin esperarlo, con un larguisímo y fantasmagórico final cantando por el micro de la guitarra, añadiendo capas grabadas en directo, de voz, de campanillas, de  clarinete, de guitarras acústicas y eléctricas, bombos u timbales y uno se da cuenta de que pocos (¿ninguno?) artistas ha visto, tras más de dos décadas de conciertos a las espaldas, capaces de  llenar tanto el escenario en solitario como este bendito loco irlandés.

 

 

 

Para el final, como si el mismo supiera del cenit al que había llegado, nos regala dos nuevas interpretaciones de su último larga duración, en las que parece querer bajar el nivel de energía. Y puede que lo consiga, pero no la pasión y los escalofríos, por ejemplo con ese ‘Long long way’, donde nos sorprende cuando se pone delante de un armonio con el reproduce a la perfección ese sonido de órgano, oscuro, sacro y folk de su versión en estudio. Y para cerrar, se acaban los fuegos artificiales y las sorpresas. Solo una destartalada guitarra, la voz del trovador y dos grandes desnudas canciones, ‘The great bastard’ como telonera del esperado final, esa canción que dará igual los años o décadas que transcurran, siempre será magia pura e historia de la música moderna y nunca nadie se cansará de escucharla, ‘The Blower’s Daughter’.

 

Solo rezamos para que la frase con la que se despidió sea premonitoria: “We will see in a theater next time, Barcelona”. Cruzamos los dedos desde hoy.

 

2016 11 DICIEMBRE Ocean Colour Scene @Apolo

 

(CC) CRÓNICA y FOTOS: XANDRE RL (  @XandreRL ;   XandreRL). IndieGentes 2016

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