18-07-2014

Crónica Festival do Norte 2014

 Como un festival con amplias expectativas, por emplazamiento, por cartel y por experiencias previas, se ahoga, literalmente, por la lluvia y sus consecuencias.

 

Crónica Festival do Norte 2014

 

Desde luego no es la crónica deseada para escribir, he necesitado dar una semana de margen para coger algo más de perspectiva, llegando a la conclusión de que por mucho que duela, no todo deben ser adulaciones a un festival que cuanto menos, ha dejado mucho que desear en ciertos aspectos. Como ya comentamos, este año el Festival do Norte hizo una apuesta arriesgada cambiando el emplazamiento del festival a la idílica Illa de Arousa, cambio que a priori iba a ser más que positivo por la buena acogida que estaba teniendo tal propuesta, y con tal cambio se decidió preparar un festival con la mente puesta en un fin de semana de sol. Para los organizadores parece que no cabía otra posibilidad, pero que en Galicia llueve es evidente, y que puede hacerlo en Julio, pues también. Es por esto que la lluvia, que poca tregua dio, empañó un festival no solamente no preparado, sino que demostró su escasa o más bien nula respuesta para este “contratiempo” que ya estaba previsto desde hacía una semana. Es por esto que cosas como la ausencia de una carpa o por lo menos, sitios donde refugiarse, fuese algo llamativo para los asistentes, pero hay que tener en cuenta que ni los propios camareros tenían donde resguardarse.

 

No todo pueden ser críticas, pues hay que aplaudir y dar un sobresaliente alto a los asistentes, que a riesgo de una buena neumonía,  aguantaron estoicamente bajo la lluvia, a los diseñadores que participaron en Ultramarinos, que pagaron una carpa entre todos y permitieron a los asistentes refugiarse de la lluvia y a los grupos, que brindaron todos sus conciertos a pesar de lo poco disfrutable que estaba la tarde-noche.

 

EL ULTIMO VECINO

 

Tras esta primera impresión podemos entrar algo más en materia, a pesar de la lluvia y de todo lo malo, también hubo cosas buenas. El JUEVES fue el día en que la lluvia mejor se portó y con estas condiciones El Último Vecino nos llevo de vuelta a los 80, con un tecnopop embaucador y un gran frontman, Gerard Alegre, un auténtico espectáculo que llena cada rincón del escenario de ritmo y ganas de bailar y contagia hasta al último espectador. Tras estos, Austra, el grupo canadiense liderado por Katie Stelmanis ha sido una de las grandes sorpresas para los Indiegentes gallegos, con una voz envidiable que te envolvía y te hacía bailar, bailar y bailar. Al igual que Austra fue un agradable descubrimiento, Is Tropical fue una decepción, en mi mente solo podía tener el éxito ‘The Geeks’ y su videoclip, esperando sobre escenario una actitud más “gamberra”, más arrolladora, y no unos componentes tan estáticos sobre el escenario.

 

 

El VIERNES la isla nos regaló un medio día de sol, en el que se pudo ver el verdadero potencial que el festival tenía, con la actuación a pie de playa de Za! en la zona Brugal, donde podías disfrutar a la vez de un rato de playa, tu primera cerveza y un concierto. De Za! poco que decir, auténtico ejemplo de cómo con dos personas basta y sobra para amenizar toda una acampada, sencillamente geniales. Entrada la tarde el tiempo volvía a tomar protagonismo, comenzando una lluvia leve pero continuada, el famoso calabobo que por lo menos, nos permitió disfrutar de la noche. Del viernes remarcar a L.A. cada día demostrando porque paso a paso van afianzándose, con un sonido cada vez más rock con influencias del folk americano. Muy disfrutables los temas de su último disco DUALIZE (2013, Dreamville/Marxophone). Seguidamente se abrió paso en el escenario Russian Red, una cantante para mi gusto, venida a más, con demasiados aires de diva y que vale lo mismo escucharla en casa que verla en directo. Error para mi gusto ponerla a una hora en la que los asistentes a un festival demandan un poco más de ritmo, que gracias a dios llegó con los magníficos The Horrors, una auténtica gozada de concierto, poder disfrutar de Faris Badwan y su banda, entonando temas de su nuevo disco y algunos ya considerados himnos del  pop británico. Tras ellos la papeleta de suplirlos en el escenario era para Satellite Stories, y lo consiguieron sobradamente, una explosión de energía sobre el escenario que ni la lluvia pudo parar, un concierto del que tenía verdaderas ganas y de los que mejor sabor de boca me dejó.

 

El sábado por la mañana empezaba mal, la lluvia impedía realizar los conciertos en la Plaza do Regueiro, la organización salió del paso como pudo y los conciertos se tuvieron que trasladar al auditorio con aforo limitado, por lo que la gran mayoría no pudimos disfrutar de los mismos, una verdadera pena. Llegados a este momento la lluvia empezaba a cansar, el camping poco disfrutable, la playa ni pisarla y la zona Brugal casi desmontada, todo auguraba que iría de mal en peor y así fue, tras ver los conciertos de Wild Balbina y Oso Leone, dos grandes conciertos por cierto, la lluvia nos castigaba y tuvimos que recoger campamento y volver a prisa y corriendo para ver a The Pains of Being Pure at Heart. Los neoyorquinos son un grupo más que consagrado, que sonaron de maravilla de principio a fin, y que han salido ganando con la nueva teclista, con una voz más cálida y más atractiva que aporta al grupo un plus del que antes carecía. Tras The Pains, me pasaron factura los dos días de mojadura, la fiebre y el malestar se apoderaron de mí y tuve que plegar velas y dejarme ir, perdiéndome los conciertos de Lori Meyers y Kakkmaddafakka, con estos últimos  se me quedó una espinita clavada, es una de esas cuentas pendientes que algún día saldaré.

 

 

Para concluir, un festival pensado únicamente para un fin de semana soleado enturbiado por la lluvia. La verdad es que el sol hubiese hecho acto de presencia otro gallo hubiese cantado, las quejas y críticas hubiesen sido inexistentes. Desde lo más profundo de mí ser deseo que el año que viene, el sol llene hasta el último rincón de la Illa de Arousa, haciendo de este festival un referente a nivel nacional, que es lo que se merece, por antigüedad, por ganas y por el empeño que le ponen.

 

 

 

CC: CRÓNICA Y FOTOS:  J. PORTES (@jose_portes) y C. REY. INDIEGENTES 2014.

 

 

 

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