20-07-2013

FIB 2013: Crónica Viernes 19

La segunda jornada del Festival Internacional de Benicassim 2013 pasará a ser conocida como la noche de los revivals. Triunfaron Primal Scream y Johnny Marr y decepcionaron los Beady Eye del pequeño de los Gallagher. Fiestón guiri brutal con el rapero Dizzee Rascal y con el DJ neozelandés de la BBC Zane Lowe, quien hizo doblete, reinando, como mínimo en duración, en la noche del viernes.

 

 

FIB 2013: Crónica Viernes 19

 

 

Este es un año de paradojas para el FIB. Por un lado, a uno le puede parecer que los escenarios están raramente despoblados, como ocurrió en las márgenes derechas de Primal Scream, Beady eye o Johnny Marr, o, fue el caso de Beach House en la jornada anterior. Y por otro, cuando vives la muchedumbre británica que reventó el concierto de Dizze Rascal, piensas que es imposible que este Festival tenga problemas de público. Y es que Benicàssim vuelve a oler a sudor, cerveza, guiri y after-sun un año más, y la segunda jornada no hizo más que corroborar que, si hay voluntad y la economía no lo impiden, hay potencial de afluencia de público para mucho tiempo. Y es que no es de extrañar que los británicos consideren al FIB como “su festival de playa”, como nos dijo textualmente más de un asistente. El cartel está pensado por y para ellos, con una presencia de grupos nacionales que se cuenta con los dedos de las manos, DJs nacionales con indicaciones expresas de pinchar hits internacionales (pinchar Lori Meyers seguido de Dorian probablemente se traduciría en vacío asegurado), y DJs que cierran cada noche el festival a gusto anglosajón, con sonidos electrónicos para masas, house y dub-step a mansalva. ¿Dónde quedó aquel tiempo en que podías cerrar el festival a las 7 de la mañana bailando guitarras all night long? Imposible escuchar ni un pequeño punteo al acabar los conciertos, cosa que acaba facilitando emprender camino a casa antes de lo previsto, a no ser que tengas veinte años, hayas ligado, necesites quemar el colocón o seas más British que David Beckham. 

 

 

Como suele ocurrir, los estragos en el cuerpo del primer día, además del calorazo reinante, hicieron que las primeras actuaciones contaran con una asistencia de público testimonial, como le sucedió a Echo Lake. Linda Jarvis y su bonita voz de chica del coro se comieron el sol de frente mientras unas decenas de despistados fibers se tumbaban para ver el concierto de los londinenses. Su atractivo dream pop con toques de shoegaze, que a veces recordaba a The Cranberries, fue una buena manera de empezar la jornada, con una banda que sonaba certera y contundente de la mano de la tímida Linda. Encantadores.

 

 

Sin tiempo ya para el descanso, en el Escenario Maravillas descargaba ya el rock garajero del neoyorquino-filipino-palestino Hanni el Kathib. Una gran presencia en escena, una banda que sabía muy bien lo que hacía y un puñado de buenas canciones descarnadas hicieron las delicias de un público cada vez más numeroso. Mucha clase y actitud la de Hanni, un tipo al que no perder la vista. La pena, como suele ocurrir en este tipo de festivales masivos, es que nos perdimos una de las actuaciones más comentadas del día, Le parody. Tendrá que ser en otra oportunidad.

 

 

Tras un breve paso por las (perfectamente organizadas) barras a refrescarnos un poco, algo llamó nuestra atención: manadas y manadas de guiris emprendían una loca carrera, literalmente corriendo, en dirección al escenario principal. Y no es que la fiebre del oro regresara, no. El que desató tal cómica locura fue el rapero inglés Dizzee Rascal¸ todo un fenómeno en las islas y que congregó a toda la comunidad British en una comunión de fiesta, jolgorio y despiporre. El londinense, acompañado de un par de MCs (uno de ellos, el más melódico, apestando a playback por todos lados) y un DJ, hicieron las delicias de una muchedumbre que no paró de saltar, bailar, gritar y correr durante más de una hora. La verdad es que la propuesta, a pesar de ser, para el estilo del que estamos hablando, bastante inofensiva y comercial, es más que certera, repartiendo por partes iguales, fraseos rapeados, arengas al baile, coros r’n’b pregrabados y letras bastante tontainas.

 

 

Los siguientes en dejarse caer por el escenario principal fueron los Beady Eye de Liam Gallagher. Teníamos muchas ganas de ver cómo se desenvolvía sobre el escenario con su nueva banda. Y sí, puede que Shine the lightsea un single resultón y que el cover del ’Rock’n’rolsonara a gloria entre el resto de repertorio, pero el resultado en general rozó la mediocridad. Una banda tan solo funcional, un set list irregular, un sonido bastante deficitario (cuando el Escenario Maravillas llevaba dos días sonando como los ángeles) y un Morning Glorydesastroso y desafinado fue el triste balance de la banda de Liam, quien ya cansa con su actitud canalla y chulesca fuera de lugar. Ni siquiera escarmentó en su última visita al FIB con Oasis y siguió empeñado en lucir chubasquero, esta vez en granate y no aquel verde militar al que nos tenía acostumbrados, que debió salir andando solo después de su actuación. Las comparaciones son odiosas, pero hay que decir que los Oasis sonaron mil veces mejor en el mismo escenario allá por 2009, y que Blur están a día de hoy a mil años luz en cuanto a calidad y elegancia, como demostraron el pasado Primavera Sound 2013.

 

 

Así que emigramos, bastante decepcionados, hacia el Escenario Trident Senses para vivir otro revival todavía anterior en el tiempo. Algunos en nuestra redacción confiaban con los ojos cerrados en Johnny Marr, la mitad menos conocida de The Smiths. Mientras otros no las teníamos todas con nosotros al no ser la música de los líderes de la New Wave santo de nuestra devoción. Pero el bueno de Johnny nos convenció, vaya si lo hizo. Una banda que sonaba a las mil maravillas y mucho más potente de lo esperado, y un Marr, todo clase, todo profesionalidad, todo amabilidad y simpatía, con continuos guiños cómplices a su público, no sólo tocando su instrumento como un crack, sino también cantando de manera soberbia, ofreció un concierto de muchos kilates. Nuevos temas como ´The Messenger´ o, sobre todo, Generateencajaron a la perfección entre clásicos de los Smiths del empaque de Bigmouth strikes again’, ‘How soon is now?” o la inevitable There is a light That Never Goes Out’, con la que cerraron, y que estremecieron tanto a nacionales como a extranjeros. Incluso se atrevieron con ‘I fought the law’ de los Crickets, haciendo un guiño a sus compatriotas con este clásico de pub británico. Sublimes.

 

 

Y llegó la hora de los escoceses. Clase, elegancia, actitud, psicodelia rock... Muchos son los términos válidos a la hora de definir el concierto de los cabezas de cartel del viernes, Primal Scream. La banda de Boby Gillespie es tan grande que, todos aquellos que no los consideraban dignos por no ser el último hype, han tenido que tragarse sus palabras. Dejando de lado su parte más electrónica que tantas alegrías les ha dado, un concierto de Primal Scream en 2013 es una liturgia de rock lisérgico y psicodélico llevado hasta el extremo. Larguísimos desarrollos, sección de viento, Bobby deliciosamente pasado de vueltas y sobre todo canciones, muchas y grandísimas canciones. Y todas ellas interpretadas por una banda en estado de gracia. Desde el nuevo single ‘It’s alright, it’s OK, pasando por una coreadísima y bailadísima Country Girlpara terminar con un triplete final de escándalo con Jailbird’, ‘Rocksy el broche final de Come together’. Con semejante set list el 50% del trabajo está hecho, pero hay que saber defenderlo sobre las tablas. Y vaya si lo hicieron. Rock on!

 

Y tras el éxtasis final, nos fuimos a descansar a la zona VIP mientras observábamos admirados la dosis de adrenalina que descargaban desenfrenados los británicos bajo la batuta de Zane Lowe. Histeria colectiva. Too much para el body si no te acompañaba al menos uno de los tres elementos clave: sexo, drogas o rock and roll. Como no era el caso y ya estaba todo el pescado vendido, emprendimos el camino de regreso, no sin antes deleitarnos sorprendidos con la aparición estelar de Boby Gillespie y Barrie Cadogan en la VIP, que tras atender amablemente a los fans que se acercaron a sacarse la foto, descansaron sus huesitos sobre sendas hamacas disfrutando del fresquito nocturno que se había levantado al fin. Dizzee Rascal apareció poco después, pero la expectación no fue ni mucho menos parecida. Estaba claro quiénes eran las estrellas de la noche.

 

CRONICA FIB 2013 JUEVES

CRONICA FIB 2013 SABADO

CRONICA FIB 2013 DOMINGO

 

(CC) CRONICA Y FOTOS: Rosita Vedder & Xandre RL

 

 

 

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