12-09-2014

Crónica Indiegentes: Low Festival 2014, @Ciudad Deportival Guillermo Amor, Benidorm

 

 

 

El festival de Benidorm sigue creciendo año a año. Calidad musical, infraestructuras, servicios, logística… Todo mejora cada edición que pasa y eso se nota.

 

VIERNES

El mismo recinto y parecidas sensaciones. Busca un hueco en las polvorientas laderas y subir las escaleras de entradas de la Ciudad Deportiva Guillermo Amor se está empezando a convertir en una bonita costumbre veraniega en esta, nuestra 4ª edición consecutiva del festival alicantino.

 

 

Nuestra primera jornada de festival empezó con los acordes de Ivan Ferreiro. El tirón del vigués crece como la espuma y cada vez se encuentra un público más variopinto en sus conciertos. La verdad es que su último disco y la potente banda con la que lo está presentando se lo merece. Escuchar temazos como NYC, Santadrenalina o El Viaje de Chihiro en la voz del pequeño gallego (esta vestido de funeral) sigue poniendo los pelos de punta. Mientras tanto en el Escenario Matusalem otros gallegos, Triángulo de Amor Bizarro, con su ruidismo, hacia las delicias de los que buscaban algo más contundente. El relevo lo tomaron León Benavente, una de las revelaciones del circuito festivalero del año pasado, que volvieron a demostrar el gran directo que poseen con una actuación contundente e histriónica.

 

 

De vuelta en el Escenario Budweiser, el principal, asistimos al concierto del primer gran nombre internacional de esta edición, los suecos The Hives. Poco se puede aportar de su show si ya los has visto en alguna ocasión. Hacen exactamente lo mismo de siempre. Y ante eso siempre hay dos posturas. Te encantan o te cansan y aburren. La realidad es que, a pesar de los interminables monólogos del Sr. Pelle Almqvist y los clichés y posturitas rockeras de todos y cada uno de los miembros de la banda, escuchar y bailar himnos como Main Offender, Tick tick Boom o Hate to say I told you so siguen mereciendo la pena. Pero para muchos, el plato fuerte de la noche era el concierto de los madrileños Vetusta Morla. Su nuevo LP LA DERIVA (2014) ha supuesto una nueva vuelta de tuerca en positivo de una de las bandas más importantes del indie patrio (pese a quien pese) y las positivas críticas de los primeros conciertos de presentación eran un buen auspicio para lo que íbamos a vivir. Sólidos, con un sonido impecable, una entrega que parece la misma que la de aquellos chicos que tocaban hace tan solo unos años en pequeños garitos para 40-50 personas, los de Tres Cantos demostraron porque están en el merecido pódium nacional. Temas como Fuego, La Mosca en tu pared o Golpe Maestro empastan perfectamente con sus grandes clásicos. Y ese final épico, primero con La Cuadratura del Círculo y después con la enorme Los Días Raros, es algo que está al alcance de muy poco hoy día. Poco después los catalanes Sidonie tomaban el relevo en el segundo escenario con un show correcto pero clónico a lo que llevan haciendo una década. Tienen sus seguidores y cuatro o cinco canciones de mérito, más que suficiente para justificar su presencia en el Festival……

 

 

SÁBADO

La segunda jornada de todo Low Festival suele ser una prueba de fuego. El primer día, contagiado del buen rollo festivo del que siempre hace gala este evento, lo das todo, hasta que el día se asoma por Levante. Pero sabes que hay más, y que el sábado vas a tener que dar como mínimo lo mismo desde el fondo tu alma festivalera. Lleva el Tourmalet de todo festival.

 

 

Y lo primero que queríamos, una vez recuperados con nuestra buena y acostumbrada dosis de playa, sol, piscina y paella, era asistir al show de los oscuros The Horrors. Los británicos con como una especie de potaje de clichés, tanto en imagen como en sonido. Correctos, ambos sentidos, pero faltos de originalidad, frescura y, sobre todo, canciones. Quizás tocar aun de día tampoco ayuda a su propuesta. Por eso nos fuimos a ver el principio del solvente y sureño concierto de Corizonas. Puede que lo suyo tampoco sea muy original, a pesar del smash-up en directo de las dos bandas, pero el sonido, el talento interpretativo y grandes canciones como Hey, Hey, Hey o The Deceiver junto a ese gran gusto para las versiones pasadas por su propio filtro del Supernaut de Black Sabatth o el Wish you were here de Pink Floyd consiguen hacerte pasar un buen momento. Perfecto calentamiento para el concierto de la jornada, para muchos el del festival.

 

 

 

 

El Trip-Hop de Massive Attack invadió por completo la Ciudad Deportiva de Benidorm. Literalmente. El concierto empezó con más de 15 minutos de retraso y durante el transcurso del mismo, ningún otro escenario, ni cabina de djs, ni atracción tuvo actividad alguna. Nos parece perfecto. El show de los británicos puede merecérselo. Visual y auditivamente es sobresaliente, emocionante y contundente. Como el ascenso a un gran 8.000 que empieza poco a poco, con Robert del Naja y Grant Marshall como sherpas, que te llevan hasta el campamento base con unas maravillosas Teardrop y Angel, una detrás de la otra, para una ascensión vertiginosa, maravillosa, donde Inertia Creeps y Unfinished Sympathy brillaron con luz propia. Lo que no nos parece muy de recibo es que toda esa parafernalia de “anulación” se hiciera en el último momento y sin avisar siquiera a las bandas. Anuncias a los Massive Attack, dices que el concierto va a ser exclusivo y que nadie más tocará al mismo tiempo ya que traen un espectáculo que así lo requiere y quedas como un señor y encima seguro que consigues más intriga y repercusión. Queda saber si la organización tampoco se “enteró” de todo esto también a última hora. Con toda esta montada bajamos al Matusalen a ver un pedazo de Second, los cuales vieron recortado su set por el affaire Massive Attack e insistieron en ponerlo de manifiestos en varias ocasiones, alguna un poco fuera de lugar.

 

 

Los murcianos han conseguido, en este último año y, paradójicamente, con uno de sus discos más flojos, alcanzar un status del que antes carecían: público fiel y repercusión mediática. Hay que reconocer que tienen grandes canciones y las defienden muy bien en directo, merced a ese compacto sonido de músicos que llevan mucho tiempo juntos. Y sin terminar volvimos al Budweiser para ver otro de los conciertos del día y del Festival, Editors. Pedazo de bolo se mandaron los de Birmingham. Una elegancia, una actitud y un talento natural para hacer saltar a la masa, que cayó rendida a sus pies cuando en su segundo tema nos soltaron un Munich espectacular seguido de un emocionante Smokers Outside the Hospital Doors. De ahí al final un carrusel de epopéyicos hits que alcanzó su cenit en ese The Racing Rats que sonó espectacular. Mientras algunos bajaban a ver a M0, otros nos quedábamos descansando, bien en las gradas o bien en el césped del cómodo y coqueto recinto del Low. Un lujazo de ubicación. Y allí estábamos hasta que llegaron We Have Band con su pop electrónico facilón pero bailongo y que consiguió hacernos sacar fuerzas extras y ayudarnos a un último impulso para aguantar lo que quedaba de noche……………….

 

 

DOMINGO

El domingo del Low significa, desde hace años, dos grandes acontecimientos: la jornada de clausura del festival, con sentimientos encontrados, entre la pena porque todo termine y la alegría por lo vivido y, sobre todo, por estar ya más cerca uno de nuestros festivales favoritos. La otra es la visita al, quizás, mejor restaurante de arroces del mundo, el secreto mejor guardado en la ladera del vigía del festival, el Puig Campana. Muchos son los amigos a los que los abajo firmantes han descubierto el Santo Grial de la gastronomía levantina. Todos ellos han estado de acuerdo y han prometido guardar el secreto y volver al año siguiente. Y., como cada año, con el estómago lleno de tan suculento manjar, nos decidimos a afrontar la última etapa del festival.

Tras la necesaria y larga sobremesa, digestión, siesta y baño reconstituyente, nos da tiempo a llegar al comienzo del concierto de Izal. Si ayer hablábamos de la consolidación, tras una larga carrera, en el segundo peldaño del indie nacional de los murcianos Second, algo parecido podemos decir de la banda madrileña. Con dos diferencias: el recorrido ha sido mucho mas corto y, parece que, la repercusión sensiblemente mayor. La sensación con la banda de Mikel Izal sigue siendo la misma que con anterioridad hemos expresado en anteriores ocasiones: buenas canciones, banda digna (sobre todo la contundente base rítmica), sonido demasiado inofensivo y sobresaturación de guiños artificiales dedicados a su, cada vez más numerosa, legión de fans, que les hace perder autenticidad. Grandes temas como Pánico Práctico o Magia y Efectos Especiales experimentan algo imperdonable, perder garra en directo.

 

 

Decidimos visitar el Escenario Wiko para sumergirnos en el universo de los mallorquines Oso Leone. Grandes músicos y grandes canciones de pop progresivo que siempre aseguran un buen momento de psicodelia y melodía con un sonido que cada vez los acerca más al math-rock de los, por ejemplo, seminales Foals. Quizás un festival de este estilo no sea el mejor lugar para disfrutarlos al 100%. No queríamos dejar de disfrutar de parte del show de Niños Mutantes y corriendo nos bajamos al Matusalen. Con 20 años recién cumplidos de carrera y decenas de conciertos visionados de los granadinos, aun nos es imposible no bailar con Naufragos o Te Favorece tanto estar callada o emocionarnos mientas cantamos a voz rota que No puedomás contigo, que Las Noches (son) de Insomnio o que somos Errante(s). Con dos décadas de carrera cada vez son más dolorosas las ausencias peor aun tenemos esperanza de que algún día vuelvan a tocar en directo Katherine o La ardilla roja.

 

 

Subimos al Budweiser mientras acababan las notas de ‘Errante’ dejando atrás con pena las melodías de los andaluces, para asistir al cabeza de cartel de la noche el domingo, los Kaiser Chiefs de un Ricky Wilson que ha visto su repercusión crecer exponencialmente gracias a su participación como jurado de The Voice. Si… amigos… mientras aquí tenemos a Bisbal o Rosario Flores como jurado allí tienen a Ricky Wilson o el mismísimo Tom Jones. El caso es que tuvimos que arrepentirnos de perdernos el final del concierto de Niños Mutantes, que estaba siendo fantástico, y cambiarlo por el de los británicos. Aun no sabemos muy bien que ocurrió pero fue, de largo, el concierto con peor sonido de todo el festival. Volumen bajísimo, guitarras desaparecidas, batería que parecía de cocina en vez de percusión… Un desastre. A todo ello se sumaba el cansancio (llámenle cansancio, llámenle resaca) que se intuía en el hiperactivo frontman inglés, que a pesar, y eso cuenta en su haber, de sus encomiables intentos, no consiguió que su voz funcionara en ningún momento. Ayudados por el respetable, hits como ‘Everyday I Love You Less and Less‘, ‘I Predict a Riot‘ o ‘Ruby’ nos hicieron bailar, pero dejando un sabor amargo, sobre todo al recordar el pedazo bolo que se mandaron en el FIB del año pasado.

Teníamos la opción de bajar a ver a LA HABITACIÓN ROJA al Escenario Matusalem, pero entre la decepción de concierto de los Chiefs, el cansancio acumulado y un poco de saturación de pop patrio, decidimos acercarnos al Escenario Wiko, tirarnos un poco en la hierba, y comprobar lo que se cocía en el underground del Festival. Fue la mejor decisión de todo el festival. La mejor decisión en mucho tiempo. Sentados tranquilamente, compartiendo una cerveza y una charla, de repente, un monstruo de la naturaleza, nos hizo levantar casi al primer acorde. De repente parecía que el espiritú del mismísimo Jeff Buckley se había reencarnado en un barbudoaussie. No es fácil explicar aquí lo que pudimos experimentar, es algo que hay que estar allí. Tanto en su formato como power trio, como cuando se quedaba solo con su guitarra, STEVE SMYTH desplegó todo su catálogo de talento: fuerza, garra, pasión, un increíble registro vocal y una destreza a las 6 cuerdas de altos vuelos. Como por arte de magia, nos fuimos encontrando individuos varios, amantes del mismo tipo de groove, atraídos como un imán con lo que allí ocurría, mirándonos los unos a los otros como preguntándonos: “¿De donde demonios ha salido este tío?”. Fuimos pocos y eso lo hizo mejor, nos sentimos unos privilegiados, acabando con vítores, aullidos, aplausos y hurras cada una de las canciones, poseídos por el verdadero espíritu del rock and roll.

 

 

Después de tal experiencia chamánica, todo lo demás parecía como si perdiera importancia. Aun asi nos reímos y botamos con el punk sinvergüenza y cutre de los locales EMERGENCY PONCHOS, llegamos al final del concierto de LOVE OF LESBIAN mas por inercia que por otra cosa y comprobamos que: a) asistir a un concierto de los de Barcelona se ha convertido en un aburrido deja vu y b) A pesar de todo lo comentado, el tirón del grupo no parece dejar de crecer. Teniendo en cuenta estos dos datos, el primero subjetivo y el segundo objetivo, pensamos que a pesar de que, artísticamente, necesitan urgentemente un descanso para combatir la saturación que empiezan a denotar pero desde el lado de vista económico, nos alegramos de que estén pudiendo aprovechar y exprimir la gallina de los huevos de oro de su éxito, el cual, fuera de toda duda, con una gran y larga carrera,  se merecen más que de sobra.

 

 

Terminamos nuestro particular LOW2014 con los suecos THE ROYAL CONCEPT que ofreciron un show de synthpop-rock poderoso, bailongo y de alta energía, quizás demasiada a estas alturas de festival. A pesar de que disfrutamos de la calidad del combo escandinavo nos apuntamos en nuestros deberes disfrutarlos más intensamente en la próxima ocasión. Los ecos de los OCHOYMEDIO DJS nos acompañaron en nuestra salida del recinto, despidiéndonos hasta el año que viene, que, sin ningún lugar a duda, repetiremos si los astros nos lo permiten.

 

 

 

 

(CC) CRÓNICA Y FOTOS: Xandre RL (@Xandrerl) ; IndieGentes 2014

 

 

 

DMC Firewall is a Joomla Security extension!