17-06-2016

Crónica IndieGentes: @MadCoolFestival - Jueves 16 [Madrid]

La esperada primera edición del nuevo macrofestival madrileño levantó el telón ayer jueves con un gran éxito de público, comprensibles deficiencias técnicas naturales de un estreno que poco a poco se intentaron subsanar pero sobre todo con matrícula de honor en cuanto a lo que importa, la música

 

 

La redacción de Indiegentes se dividió en este fin de semana de Junio. Mientras una parte se quedaba en Barcelona para cubrir la electrónica del Sonar, otros cogimos la carretera para viajar hasta Madrid y comprobar, in situ, la fortaleza del primer macrofestival de rock que se celebra en la capital desde que desapareció, como tal, el mítico y entrañable Festimad que tantas alegrías y ceremonias de iniciación proveyó a algunos de nosotros desde finales de los 90 hasta bien entrados los 2000.

 

Una vez aterrizados pusimos nuestros pies en dirección al recinto. Los accesos al mismo tanto en coche como en transporte publico son correctos. Quizás falten algunas combinaciones y definir mejor el aparcamiento pero como siempre, esos son componentes que se van arreglando según van transcurriendo los días e, incluso, las ediciones. Nadie se acordará a día de hoy, pero seguro que festivales asentados nacional e internacionalmente como el FIB, Primavera Sound o BBK Live sufrieron de multitud de problemas técnicos y logísticos en sus comienzos, siendo, como eran, festivales mucho mas pequeños en su génesis que el Mad Cool Festival, que ha empezado intentando meterse en las grandes ligas. Apostamos y confiamos que estos pequeños detalles (aparcamiento, sonido, logística, pagos, barras, etc....) se irán puliendo con el paso del tiempo. Y lo más importante, la organización ha reaccionado y rectificado de manera rápida y transparente en aquellos aspectos donde se produjo alguna incidencia, a diferencia de otros casos conocidos por todos.,

 

Porque lo importante de la jornada de ayer fue la MÚSICA, así en mayúsculas. Y de eso hubo a raudales en el recinto de la Caja Mágica. Nuestra llegada se produjo con la descarga de los granadinos Lori Meyers, asentados desde hace tiempo en el Olimpio indie patrio. Su concierto fue perfecto para empezar a caldear al público que buscaba su ubicación de lugar. Temazos como Mi realidad, Luces de Neón, Emborracharme o Alta Fidelidad ya son himnos clásicos que la gente corea y baila de manera masiva. Eso, junto con la actitud siempre animada de los andaluces, los convierte en un valor seguro para este tipo de eventos.

 

El momento mas esperado, y masificado, de la jornada se produjo justo después. Encomiable, emocionante, sorprendente, a uno se le acaban los adjetivos tras ver a dos estrellas de la historia de la música, como Roger Daltrey y Pete Townshed, darlo todo, a sus mas de 70 años encima de un escenario. El show de los Who fue una de esas experiencias que todo orgulloso melómano debe experimentar por lo menos una vez en su vida. A pesar de que el sonido, general, no de la banda en si, tuvo algunos altibajos, el set list y el concierto que nos ofrecieron los dos miembros originales y supervivientes de los The Who originales fue sencillamente apabullante. La garganta de Daltrey y los dedos de Townsehd fueron escupiendo clásicos atemporales uno tras otro, ante una audiencia que, en una amplía mayoria, se frotaba los ojos ante el momento histórico de los festivales patrios que estaban viviendo, sin dejar de cantar, bailar y vitorear en ningún momento. Poco hay que decir: My Generation, The Kids are alright, Love Reign O'er me, I can't explain, una emocionantísima Behind Blue Eyes o un brutal Baba O'Riley en el que parece que de un momento a otro iba a aparecer por allí Eddie Vedder. Mientras tanto, desde algún lugar, el granuja de Moon estará vitoreando orgulloso, cerveza en mano, como sus colegas cuidan de su legado, al mismo tiempo que Entwistle sonríe sastisfecho desde un rincón.

 

 

  

Aun con el buen sabor de boca en los labios nos dirigimos a ser testigos de otro pacto con el diablo. El que Shirley Manson tiene firmado y blindado con una clausula de rescinsión de valor infinito. Ella es Garbage. Y más si el gran Butch Vig no hace la gira europea por su conocida fobia a coger un avión. Manson llena todo el escenario, mientras la banda ejecuta de manera solida y brillante un repertorio que, para regocijo de muchos de nosotros, suena potentísmo en directo, lleno de guitarras y distorsión, mucho más rudo que en estudio, donde a veces adolece de falta de pegada. La escocesa es dueña y señora de las tablas. Se gusta, se muestra, se retuerce, se arrastra, se contonea, seduce y canta, sobre todo canta. Canta con esa mezcla de dulzura y escondida mala leche que solo se traduce en su inquietante mirada postrada en el infinito de su público. Nos tiene a sus pies y lo sabe, vaya si lo sabe. El concierto consiste en un repaso de temas de sus nuevos discos tras la reunión (Why do you love me, #1 Crush, Blood for poppies o su ultimo single Empty) mezclados con los clásicos noventeros (Stupid Girl, Special). Es al llegar a ellos cuando se alcanza el punto álgido del show. I Think I'm Paranoid, Push It, Vow y Only Happy When It Rains, así, del tirón. Casi nada.

 

 

Hicimos una primera incursión en los stages interiores de la caja mágica (muy diversos aunque algo desangelados en sus tripas) para comprobar, una vez más, que lo de los irlandeses The Strypes no es más que un refrito de la música anglosajona hype de los últimos 20 años. Un poco de Strokes por aquí, otro poco de los Arctic Monkeys por allí, una imagen a lo Libertines por el otro lado pero sin el talento ni la garra de ninguna de esas bandas, por mucho que aceleren su música en un batiburrillo noise con poco sentido. Más nos divertimos con la bailonga propuesta de los Hercules & Love Affair. Con el público llenando el coqueto stage y muchas ganas de bailar, solo por disfrutar de ese hitazo que es Blind mereció la pena acercarse.

 

De vuelta a los grandes escenarios del festival pudimos disfrutar del show de Tom Smith y sus Editors. A pesar de su siempre solido sonido y su puesta en escena impecable, la verdad es que cada vez que los veo es como si fueran perdiendo unos gramos de garra por concierto, suavizando su propuesta a pasos agigantados. Poco va quedando de aquella imagen oscura y aquel sonido rocoso y enérgico de sus comienzos que se va a acercando peligrosamente a una oferta demasiado mainstream, sobre todo teniendo en cuenta el enorme potencial de una banda que cuenta con trallazos de la talla de Munich, Smokers Outside the Hospital Doors, The Racing Rats o Papillion. que siguen sonando a himnos. Esperemos que Smiths le de una vuelta a lo que quiere hacer con su banda y nos regale nuevos buenos momentos.

 

 

El cierre, en cuanto a escenarios principales, corrió a cargo de una apuesta cada vez mas segura. Los madrileños Vetusta Morla demuestran año a año que juegan en otra liga en cuanto a rock en castellano se refiere. Su directo es de una solidez y una épica (los que los seguimos desde que hacían bolos en tugurios de mala muerte, para una veintena de personas, podemos asegurar que nada impostada, al contrario de lo que reiteran una y otra vez esos gurús del indie patrio escrito) fuera de la alcance de cualquier otra banda de nuestro país. Y el secreto ello es muy sencillo: una banda perfectamente conjuntada y engrasada y, sobre todo, el mejor repertorio del rock patrio de la actualidad. A míticos himnos como La cuadratura del círculo, Sálvese quien pueda, Copenhague o Valiente, han sabido ir añadiendo grandísimas canciones que encajan a la perfección en su directo como Fuego, Golpe Maestro, Maldita Dulzura, El Hombre del Saco o ese ya habitual escalofriante broche de cada show con la apocalíptica Los Días Raros.

 

 

 

 (CC) CRÓNICA: XANDRE RL (  @XandreRL ;   XandreRL). 
FOTOS: Mad Cool FESTIVAL. 
IndieGentes 2016

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