19-06-2016

Crónica IndieGentes: @MadCoolFestival - Sábado 18 [Madrid]

Tercera y última jornada de un agotador fin de semana, de esos que te dibuja la sonrisa en la boca a pesar del cansancio, pensando en todo lo que has disfrutado y que aún te queda un día para darlo todo

 

A pesar de llevar ya 2 días dándolo todo en el recinto de La Caja Mágica, el sábado decidimos estar desde primera hora allí, porque teníamos muchas ganas de comprobar la fama del incendiario directo de los The London Souls. A pesar de la temprana hora y el sol de justicia (aunque por suerte, y dadas las fechas mucho menos del esperado) los de New York nos hicieron bailar desde el primer momento con su rock blues magnético. Pueden mirar a la cara, sin atisbo de sonrojo, a todos unos The Black Keys que nos decepcionaron el año pasado en el Primavera Sound. Una banda a la que no perder la pista. El otro tempranero concierto que no nos queríamos perder (tras el dolor del día anterior por perdernos a Michael Kiwanuka) era el de la otra “última esperanza” del blues-rock, Gary Clark Jr. Su juventud, para estas lides del guitarreo blues rock, no parece un hándicap a la hora de poseer una brutal técnica a las seis cuerdas, técnica que se quedaría en nada si no fuera acompañada del indudable groove que posee el de Texas. La pesada responsabilidad de ser señalado como el heredero de Clapton o Vaughan (Jimmie o Stevie Ray, ustedes elijan) parece no importarle mucho y él va a lo suyo, presumiendo de una clase y un carisma impropia de su edad, en un cruce imposible entre Jimi HendrixBen Harper y Stevie Salas. Solo por brutalidades como “Bright Lights” ya tiene el cielo ganado. Ojalá vuelva muy pronto y podamos disfrutarle en sala con su show propio. Promete ser inolvidable.

 

 

Nos trasladamos de nuevo de escenario, para uno de esos grupos de los que mucho se comentó antes del festival para ser un must see en toda regla. Pues no. La propuesta de Walk off the Heart fue bastante intrascendente, la verdad. Mucha gente encima del escenario pero escaso aporte. Infinidad de bases beat box sin venir muy a cuenta, mezcladas con un sinfín de coros que lo único que ponían eran capas sin más a una estructura melódica tirando a simplona y aburrida, tanto en sus propias composiciones, ramplón y comercial pop country, como en aquellos que les ha hecho famosos, las “covers”. Solamente una correcta versión del “Happy” de Pharrell Williams o el consabido numerito de cinco personas tocando una guitarra, mereció la pena no ir corriendo a coger sitio para Neil Young.

 

El viejo oso canadiense fue el verdadero amo del sábado en el recinto de la Caja Mágica. Cierto es que a más de la mitad del aforo cogió un poco de sorpresa y descolocado el principio del concierto de Young, que ya "apuntaba maneras" cuando, justo antes de comenzar, dos bellas granjeras sembraban y regaban el escenario, señal inequívoca de la propuesta redneck con la que iba a comenzar el show. Si algunos nos deleitamos con la deliciosa primera parte del concierto, con el de Toronto solo acompañado de su guitarra acústica, su armónica, un desvencijado piano y su voz de contratenor de taberna del midwest, algunos, descolocados, huyeron a la búsqueda de sonidos más easy listening y/o movidos con los que activar un cuerpo que, a golpe de sábado, ya se encontraba en la reserva. Ellos se lo perdieron. Nunca se podrán imaginar lo afortunados que eran de haber podido disfrutar de descarnados y desnudos himnos, patrimonio inmaterial de la historia de la música, como una escalofriante 'After the gold rush', una épica 'Heart of gold' o una brutal 'Mother Earth' de aquel mítico RAGGED GLORY (1990, Reprise), junto a los Crazy Horse, quizás mi disco fetiche de su amplísima discografía. Disfrutar, como disfruté, en soledad, rodeado de miles de personas, con los ojos cerrados durante largos fragmentos de esta primera parte, para poder en el futuro, volver a cerrar los ojos y repaladear aquellos momentos mágicos, es de esas cosas por las cuales uno ha entregado su alma a la música, sin remisión.

 

 

Pero es que aun quedaba, si cabe, lo mejor del espectáculo. Creo que solo se hubiera podido mejorar lo allí acontecido, si hubieran estado encima del escenario los mencionados Crazy Horse. Pero dio igual, cuando Neil Young hizo subir a su actual banda de acompañamiento, los Promise of the Real, y se desató, empezó el clinic de clase y garra, y muchos de aquellos que habían huido despavoridos, volvieron la oreja hacia el escenario del viejo oso, y alucinaron con brutalidades como 'Words (Between the Lines Of Age)', una epopéyica 'Down by the river' de casi 20 minutos, y dos de esos temas que hace décadas nadie es capaz de escribir, dos brutales regalos del calado de 'Like A Hurricane' y 'Rockin’ in the Free World', alargadas hasta el infinito, por Young y su banda, en círculo chamánico alrededor de él, atentos a las instrucciones del maestro, subiendo y bajando la intensidad, improvisando, amagando finales una y otra vez... rock and roll en estado puro. El inesperado y fuera de set 'Love & Only Love' del RAGGED GLORY fue el colofón a una cita histórica. 

 

Después de vivir tantas emociones e imbuidos del groove chamánico de Neil Young y con cuerpo y mente ya con la luz de reserva encendida tras 72 horas de festival, se nos hacía cuesta arriba pensar en lo que restaba. Pero fuimos positivos y cual telefilm de sobremesa sabatina, supimos vaciar la mente y disfrutar tranquilamente y con una ligera sonrisa en la boca de un par de artistas más. Los primeros fueron los británicos Biffy Clyro, que, por suerte, en directo dejan de lado la edulcorada producción de su música en estudio y se entregan a la energía y al poderío de power trío de arena, ofreciendo un concierto contundente y alejado de la complacencia de sus discos, que los ha convertido en todo un fenómeno de masas en su país. 

 

El concierto de los escoceses lo alternamos con el de otro norteño, esta vez peninsular, que ejerce de gallego con la frente bien alta. Xoel López lleva ya varios años afianzado en la madurez de su música, y sus conciertos son una apuesta segura de saber estar, una enorme habilidad de elección de sus acompañante en las tablas y grandes canciones. Como sonó su mítica 'Que no' de su etapa de Deluxe, a lomos de su SG. Que deliciosa esa gran trova road trip que es 'Tierra'. Que bonito homenaje a su tierra y a su lengua, el himno épico/indiefolk de 'A serea e o mariñeiro'. Si le hubiera respetado la acústica del recinto haría redondeado un concierto casi perfecto.

 

 

Llegaba el momento de retirar nuestros cansados huesos a un descanso merecido. Sinceramente, gastar un ápice de fuerza que no teníamos en intrascendencias como Two Door Cinema Club o Capital Cities, después del día histórico vivido, solo habría servido para emborronar la memoria.

Larga vida a Mad Cool Festival mientras repita carteles de tal calidad en años venideros. Nos vemos el año que viene!

 

 

(CC) CRÓNICA: XANDRE RL (  @XandreRL ;   XandreRL) y Elena López
FOTOS: Mad Cool FESTIVAL
IndieGentes 2016

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