10-07-2017

Crónica IndieGentes: @MadCoolFestival 2017 - Jueves 6 de Julio [Madrid]

Primer día del esperado evento destinado a marcar la agenda festivalera en el inicio del verano. Foals, Neuman, Catfish and the bottlemen y, sobre todo Foo Fighters acapararon todos la atención y no defraudaron

 

La primera jornada de la que se presumía iba a ser la edición de consolidación del macrofestival madrileño venía precedida de los augurios tormentosos y ventosos que después se cumplieron sólo a medias. El Festival en si solo sufrió ráfagas de lluvia torrencial en los primeros compases de las dos primeras jornadas y, esta vez, las inclemencias meteorológicas respetaron la música en casi la totalidad del transcurso del Mad Cool 2017. No fue así durante el resto de las horas del día, y eso hizo que los atuendos y las medidas de resguardo (chubasqueros, plásticos, botas de lluvia, ropa de abrigo...) fueran inauditas para la época del año que nos encontrábamos, sobre todo teniendo en cuenta la ola de calor que veníamos de sufrir en jornadas anteriores. Otra cuestión fue el estado del recinto, que aguanto bastante bien las tormentas de las primeras horas del jueves y el viernes. Eso sí, el césped artificial, empapado, y los numerosos charcos nos acompañaron todo el fin de semana.

 

Estas inclemencias tempranas y el inevitable lío del primer día de festival consiguieron que nos perdiéramos la actuación de los murcianos NEUMAN que parece que, bajo cubierto, lo petaron como en ellos viene siendo habitual. Habrá más ocasiones para disfrutarlos, pero ya tenemos ganas de escuchar sus nuevos temas en directo. Tal inconveniente, sin embargo, se transformó en un momento mágico y es que, entrar en y estrenar el Mad Cool Festival 2017 coincidiendo con los primeros acordes de los sublimes FOALS, supuso un verdadero momentazo. Los de Oxford se marcaron uno de los grandes conciertos del Festival, con un Yannis Philippakis, como casi siempre, en estado de gracia vocalmente. Y es que lo de esta banda en directo es otro nivel. Momentazos como el estremecimiento general con la épica de "Spanish Sahara" o esa animalada que sigue siendo en directo "Inhaler" son claros ejemplos del fantástico concierto que nos regalaron, aunque se merecieran más tiempo y menos luz.

 

 

¿Cuántas bandas son capaces de ‘gastar’ tres cartuchos como ‘Everlong’, ‘Monkey Wrench’ y ‘Learn to Fly’ de entrada y no resentirse a lo largo del set? Pocas, muy pocas. Pero FOO FIGHTERS juegan en las ligas grandes, la champions del rock de estadios. Y Dave Ghrol, verdadero maestro de ceremonias chamán, está empeñado en representar su papel de frontman entertainer hasta las últimas consecuencias. A pesar de que, en esta ocasión, en algún momento se pasó de frenada (y de verborrea), todo es perdonable, hasta la chiclosa vocalización, en un show en el que hay infinidad de momentos de clímax de la envergadura de “The Pretender”, “All My Life”, “My Hero”, ese nuevo hitazo que es “Run”, “This is a call” o, como no, el orgasmo postrero y colectivo de “Best of you”. ¿Quién puede ofrecerte algo así cada noche? Si, le sobran esas slow versions de “Wheels” o “Big me”, o ese pastelón que es “Skin & Bones” ¿Y qué? ¿Acaso uno no mataría por disfrutar un show rockero de esa talla una vez al mes? Pues eso. Larga vida al rey Dave.

 

El resto de la noche lo gastamos en comprobar que la propuesta de KURT VILE & THE VIOLATORS pierde bastante garra en el entorno de un macro festival, y que, aun así, esa pretendida rítmica lenta y pausada, que se podría suponer que funcionaría en un ambiente más íntimo, la verdad es que nos produce más pereza que otra cosa. Ok, está en la cresta de la ola en los últimos años, pero la verdad es que a algunos nos produce poco más que tedio. Así que decidimos sacrificar el triphop de UNKLE e ir a reponer fuerzas a la (quizás demasiado apartada y masificada) zona de comidas. Allí disfrutamos, mientras devorábamos, el dance-rock de los vascos WAS (antes conocidos como We Are Standard) que, a pesar de haberlos visto en infinidad de ocasiones, fueron una buena compañía para el bocata y, sobre todo, para la digestión a golpe de salto. Aunque, en honor a la verdad, el escenario “de la comida”, ahí, en un rincón del recinto gastronómico, pegado a multitud de chiringuitos donde los famélicos festivaleros hacían cola, resultaba, cuando menos algo extraño. Y, eso sí, una pantalla gigante pegada al escenario, ofreciendo imágenes de los escenarios exteriores, ciertamente fue un gesto algo irrespetuoso, y de mal gusto, para con las bandas que allí tenían que actuar.

 

Foto: Mad Cool FestivalFoto: Mad Cool Festival

 

Acabamos nuestra primera jornada, con el cansancio de la mañana de trabajo en Barcelona, el viaje, las carreras, las colas, el larguísimo concierto de Dave y los suyos, sobre los hombros, pero ello no nos impidió comprobar el buen concierto que ofrecieron CATFISH AND THE BOTTLEMEN, a pesar de que nos parecen carne de hype, y que en menos de un lustro estarán en ese saco del olvido del pop-rock británico que ejerce de agujero negro del 90% de bandas que no pasan o ni llegan al one hit wonder. Ahora bien,  a día de hoy, quizás por la novedad, nos congratulan más en directo que los ya olvidables Two Door Cinema Club con los que tanto les comparan. El final de la noche correspondió a TRENTEMØLLER y sus bellas atmósferas electroníricas que merecían mejor puesta en escena (¿una bonita sala a las 10 de la noche?) que uno de los últimos turnos de un megafestival lleno de zombies pensando más en el taxi y en la jornada siguiente.

 

 

(CC) CRÓNICA: XANDRE RL (  @XandreRL ;   XandreRL).

FOTOS: XANDRE RL (  @XandreRL ;   XandreRL) y MAD COOL FESTIVAL

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