22-02-2016

Crónica IndieGentes: Glen Hansard, 19-feb-2016, @BARTS [Barcelona]

Hansard y su banda ofrecieron uno de esos conciertos que, con toda seguridad, serán recordados entre los más intensos de este 2016

 

El arte es algo tan abstracto que, en general, se suele decir aquello de que no tiene mesura. Sin embargo, el abajo firmante, siempre ha pensado que el arte se mide por emociones. Y ahí, en esa escala, es donde un tipo tan auténtico como el de Dublín alcanza verdaderos records de puntuación. La fantástica velada que nos ofreció Hansard y su banda, el pasado viernes, dentro de la programación del ecléctico Festival Mil.lenni, que se celebra en la ciudad condal a lo largo de todo el año, es el más claro ejemplo de ello. Una medición extraordinaria a base de talento, CANCIONES y momentos mágicos.

Pocas maneras de empezar más emocionantes se recuerdan por estos lares que ese ‘Grace Beneath the Pines’ que comienza a capella, entre la penumbra, y remata en un crescendo glorioso, de esos que erizan hasta el último vello del respetable. Fue solo el primero de los detalles. Uno de esos que, desde arriba, ya te dan una pista de que estás a punto de experimentar algo fuera de lo habitual. Y los murmullos, los vítores y las miradas cómplices de tu alrededor, no hacen sino constatar que no eres el único que lo siente. Y las emociones en comunión se multiplican de manera exponencial.

Es curioso encontrarse con artistas de este pelaje, que son auténticos sin ir de auténticos. La guitarra con la caja agujereada y destrozada no es un brindis al sol, sino un comportamiento inherente a una forma de ser, de actuar, de componer, de cantar. Como tampoco es un acto de cara a la galería no jugarse las balas de su repertorio más conocido para el gran público. Es tan solo que no lo necesita. Su background y su discografía tienen tal carga de profundidad, que puede utilizar los recursos que le apetezcan. De ahí que de su obra más conocida, la BSO de la oscarizada ONCE (2007), solo marcara muesca con una brutal ‘When Your Mind’s Made Up’ precedida por una rotunda y maravillosa ‘My Little Ruin’, temazo de su ultimo larga duración, que demostró dos cosas: que cuando se pone y saca su vena mas rockera, el irlandés mira de tú a tú, en intensidad, a cualquier banda del género que se lo ponga delante, y, de otro lado, que la compenetración con su banda es superlativa, aunque con músicos de tal calidad y contundencia la tarea es mucho más sencilla. Después de disfrutarlo en solitario, con la única compañía de su guitarra cuarteada, en la inmensidad del escenario de un festival del sur de Portugal, fue un placer poder sacarse la espina y disfrutarlo (y de qué manera) acompañado de tan majestuosa banda. Por momentos, solo faltaba el ambiente cargado y lleno de humo, para convencernos de que no estábamos en cualquier garito del Temple Bar dublinés tal es la filosofía de folk-pub que sobrevoló la noche.

Y sí, claro que interpreta ‘Falling Slowly’, da igual lo extendida que esté. Una gema de tal calibre no se puede dejar en el zurrón del olvido por mucho que el establishment la haya acogido. Además cuando se le da ese toque de autenticidad e improvisación, que es escoger a una fan para que haga de su/nuestra propia Marketa Iglova y la invite a cantar mano a mano, la convierte en un acto tan genuino como emocionante.

 

 

Podríamos pasarnos horas desmenuzando las decenas de parpadeos mágicos del show. Desde ese momentazo con el trombón y la rota voz de Curtis Fowlkes ocupando, a pachas con el pelirrojo, el micrófono principal, durante ‘Wedding Ring’, hasta las estupendas versiones de Van Morrison (‘Astral Weeks’ energía pura) o Leonard Cohen (‘Passing Through’ con toda la banda de pie, al frente, coralizando a la manera góspel, el himno del canadiense), pasando por el instante único del comienzo del bis, con toda la banda en el primer anfiteatro, interpretando, de la banda primigenia de Glen, The Frames, el ‘Say it to me now’, aquella maravilla con la que empezaba ONCE, con el trovador a solas en una mojada Grafton Street de Dublin.

 

Uno acaba de escribir estas líneas y sabe que ha fracasado. Las palabras, dichas, leídas o escritas se antojan insuficientes. Conciertos como estos te marcan una grieta en las paredes de la memoria y, solo removiéndola, hasta que duelan de nuevo, rememoras esos sentimientos que, como decíamos, no pueden ser expresados por palabras. Están narrados en las miradas de aquellos con los que se comparten.

 


 

BANDA:
Glen Hansard (guitarra, mandolina, piano), Rob Bochnik (guitarra, mandolin, bozouki), Joe Doyle (bajo/contrabajo), Graham Hopkins (batería), Romy (piano), Michael Buckley (saxofón, flauta), Ronan Dooney (trompeta),Curtis Fowlkes (trombón), Una O’Kane (violín), Paula Hughes (cello), Katie O’Connor (violín)

 

SET LIST: 

Grace Beneath the Pines, Just to Be the One, Winning Streak, My Little Ruin, When Your Mind’s Made Up, Bird of Sorrow, Falling Slowly, Come Away to the Water, Astral Weeks (Van Morrison), Revelate, McCormack’s Wall, Lowly Deserter, Way Back When, Didn’t He Ramble, Wedding Ring, Paying My Way, This Gift

BIS: 
Say It to Me Now – Gold (Interference), It Beats Me (Mark Geary), Passing Through (Leonard Cohen), Her Mercy

 

 

(CC) CRÓNICA: Xandre RL (@xandrerl)

FOTO Y VIDEO: Festival Mil·lenni

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