31-12-2015

COMO SOBREVIVIR A UN VERANO DE FESTIVALES SIENDO PADRE “MODERNO”

Estas son las peripecias de dos de nuestros redactores, padres en Abril pasado, que decidieron que la reciente paternidad no tenía por qué frustrar su habitual verano festivalero …

 

.. o al menos no del todo. Lo primero que has de saber es que nada va a ser igual. Olvídate de los empujones en primera fila para que te caiga encima el sudor del estrellón indie del momento o de bailar como un zombie las sesiones del hipster-DJ de moda mientras amanece. Y si, del crowdsurfing y de un buen pogo también te puedes olvidar.

Pero no todo está perdido. Somos conscientes que desde que el predictor se llenó de rayitas te vinieron a la cabeza todas aquellas frases con las que los ya padres que te rodean te empezaron a fusilar: “tu vida ha cambiado para siempre”, “prepárate a no dormir”, “olvídate de gastarte la pasta en caprichos inútiles” “se acabó el ir de festivales y conciertos” … Puede que las primeras frases sean una realidad casi absoluta, pero te podemos asegurar que la última no tiene por qué serlo.

 

NOCIONES BASICAS

Lo primero que debes aprender es que, convéncete, ese schelude tan chulo que te marcabas cada festi en el Clashfinder ha pasado a mejor vida. Ahora el programador de los horarios del festival es tu hij@. De él (y de su sueño/hambre/humor) dependerá que llegues o no a un concierto tempranero que te apetece o que puedas disfrutar de ese cabeza de cartel que algún lumbreras puso a las 2.30 de la mañana.

Segundo. ¿Recuerdas esas pelis de Kusturica en la que se ven grupos de zíngaros con toda la casa a cuestas en minúsculas caravanas de madera? Haces bien. Tu peregrinaje hacía el recinto se parecerá mucho a la ambientación de ‘Gato Negro, Gato Blanco’. Pañales, cambiador, toallitas, muselinas, baberos, pañuelos, bodies, gorros, patucos… todo ello en la ‘caravana’ del S.XXI que es el carrito de Jané. Eso sí, no todo son desventajas, si eres un poco list@, el carro te servirá para introducir, con el beneplácito de la mayoría de securatas registradores, todo tipo de ‘viandas’ al interior del recinto.

 

PRUEBA PILOTO 1.0

 

El estudio  ha constado de la presencia de un par de osados redactores-padre/madre, junto con su hijo de apenas meses de vida, a tres de los festivales del estío peninsular. Se ha tenido en cuenta que el grado de dificultad y riesgo ha ido proporcionalmente aumentando. Desde aquí queremos agradecer, a los departamentos de prensa de cada uno de los festivales, por permitirnos que este artículo vea la luz. Gracias por hacerlo tan fácil.

 

VIDA FESTIVAL (#FestivalConBebé 1.1)

La primera piedra de toque vino de la mano del coqueto y pequeño festival de Vilanova i la Geltrú. Como a la postre se demostró, no se pudo hacer una mejor elección para el inicial acercamiento del “joven redactor” (a partir de ahora Redactor Jr.) al mundo del festivaleo.

El entorno del festival, que se celebra en la preciosa ubicación de la Masia N’Cabanyes, cuenta con todos los ingredientes precisos para conseguir pasar un par de casi perfectas jornadas disfrutando de la música y las experiencias que te ofrece el evento.

El único pero que le podemos poner a este primer capítulo, sería el calor, por otro lado totalmente lógico en esa época del año, pleno mes de Julio. El acceso al festival es muy sencillo aunque necesita de unos cuantos minutos de caminata desde el punto más cercano de aparcamiento hasta el recinto mismo. Lo que no supone el más mínimo problema cuando vas por tu cuenta, se convierte en un pequeño hándicap cuando tienes que empujar del carro y todo lo que contiene, empezando por el bebé, bien entrados en la treintena de grados... Pero a pesar de eso, que el 90% del recorrido sea asfaltado y llano, hacen que este pequeño pero sea perfectamente asumible.

Justo antes de llegar a la zona de cambio de pulseras, prensa, acceso al recinto… uno se encuentra con la incidencia que ya no te abandonará en todo el fin de semana: ejercitarás tus brazos, como de una buena sesión de gimnasio se tratase, empujando y arrastrando el carrito sobre terrenos irregulares, arenosos y pedregosos. Pero exceptuando un par de puntos y alguna caída en arenas casi movedizas, un poco de maña y un poco de suerte hacen que no sea un impedimento para disfrutar del fin de semana.

Una vez dentro, uno se olvida de cualquier pequeño inconveniente. Y es que el VIDA Festival es un gran atractivo para los sentidos. Sobre todo los de la vista y, por supuesto, el oído. A una selecta y mimosamente cuidada programación, se une un entorno y una puesta en escena preciosa y que te sumerge en una ubicación llena de bellos rincones y divertidas propuestas.

Dejando de un lado que nuestro heredero se durmió fulminantemente en cuanto entramos y escuchó la voz de J con su Grupo de Expertos Solynieve, el VIDA estuvó lleno de minimalistas conciertos encima de chalupas marineras como el de Neil Halstead, Xoel o Nacho Vegas, pequeños pero salvajes shows en La Cabaña como el del último hype, las fiesteras y simpáticas Hinds, sesiones y conciertos gratuitos para todos los públicos en el Daurada Beach Club, los mercadillos, el área de descanso,  diferentes ambientes según tu estado de ánimo, las food trucks, las actividades para niños y para la familia,y, como no, los grandes conciertos nocturnos, desde la clase de Benjamin Clementine hasta el impostado show de Father John Misty, pasando por solo correctos bolos de cabezas de cartel como  Primal Scream o Super Furry Animals.

 

 

 

Perfecto entorno para estrenarse en un festival con un enano de tan solo unos meses y además contando con un espacio exclusivamente para los más pequeños como es “El Nido”, un lugar lleno de actividades, miniconciertos y talleres donde el objetivo es la interacción entre adultos y niños, mientras estos experimentan y aprenden con la música como eje principal.

 

CRUILLA FESTIVAL (#FestivalConBebé 1.2)

Nuestra segunda apuesta era también en casa. Aunque a priori teníamos nuestras reservas sobre un recinto tan “asfáltico” como el del Forum, y que además traía a nuestra memoria los fiestones vividos en cada Primavera Sound, al que habíamos asistido en las últimas ediciones, el resultado fue mucho mejor de lo esperado.

En la parte familiar hemos de reconocer que la mencionada estructura, llena de cemento y asfalto del espacio del Forum, facilita sobremanera el ir empujando un carrito durante horas. Todo son espacios enormes donde desenvolverse con facilidad y apenas obstáculos estructurales, ya que es un entorno pétreo pero lleno de rampas y con un firme en excepcionales condiciones.

El Cruilla Festival cuenta con una Zona de Juegos donde se experimenta con los elementos reciclados y donde hemos de decir que muchas veces jugaban más los padres que los hijos. Una zona extraña y atractiva, donde quizás un bebé no encuentre alicientes y estímulo pero cómoda para aposentarse durante unos minutos. Otra zona interesante es la del diseñador del atuendo del staff, que no es otro que el emergente Costalamel y en ella encontramos bastante ropa moderna y fashion para los niños (más que para los bebés).

En cuanto al aspecto estrictamente musical tenemos que reconocer que el Cruilla ha llegado a su madurez con una programación que de su eclecticidad hace excelencia. Solo de esa manera podemos disfrutar, en una sola jornada, del breve (por accidente de uno de los miembros) pero emocionante set de Of Monsters and Men, el groove de Lauryn Hill o las rimas de Kendrick Lamar o, ya con el Redactor Jr. atrapado por Morfeo en su cuna, del orgasmo de Hard Rock instrumental de unos Toundra que ya juegan en otra liga. Pero sin duda, los puntos álgidos del fin de semana, y que uno de los redactores Sr. pudo disfrutar como en lo buenos tiempo en medio del meollo, gracias a la buena disposición del otro redactor (ya sabéis chicos, para todo, y para festivalear con bebés sobre todo, hace falta una adecuada negociación y un equilibrio sostenible), fueron la increíble clase y actitud desparramadas sobre el piano, y el resto del escenario, de ese pequeño diablo lleno de talento que es Jamie Cullum y la demostración de soul rock, garra y energía de Ty Taylor  y sus Vintage Trouble que pusieron patas arriba el Cruilla haciendo bailar, hasta arreciar el sudor estival, a hordas de modernos y no tan modernos al ritmo de su música pecadora.

 

 

 

Resumiendo, que no llega a ser el orgasmo de los sentidos para los más jovencitos pero que es más de lo que muchos otros festivales ofrece y, además, tiene pinta de estar en estado de  evolución y año tras año la programación va a más. En cuanto al público familiar, no llega a la ronda en hora punta llena de McLarens y Janes que a veces parecía el Vida Festival pero no te sientes como un extraño y un perro verde (como veremos más adelante) y de vez en cuando te cruzas con otra pequeña familia con la que intercambias sonrisas y miradas de complicidad. Además, es un alivio, cuando asistes en este contexto, la falta de masificación de otras propuestas. Y es que el Cruilla sabe hacer, de una menor afluencia de público que otros eventos similares, una virtud bien explotada.

 

LOW FESTIVAL (#FestivalConBebé 2.0 version BETA)

Y especificamos versión BETA y 2.0 porque es una propuesta aun por desarrollar tras un primer testeo no del todo satisfactorio. Y es que el de Benidorm es uno de nuestros festivales favoritos: diversión, fiesta, cartel atractivo, paellitas, mejillones, entorno kitsch y petardo para recordar, playita, piscina e incluso sede secundaria de parte de la redacción de Indiegentes. Pero, a pesar de las ganas que teníamos de que nuestro redactor Jr. disfrutase del lugar donde sus progenitores han pasado tantos buenos momentos de bacanal musical, las sensaciones tenemos que reconocer que fueron un poco contradictorias.

Las infraestructuras que tan bien conocemos invitaban a pensar que la movilidad en el recinto sería más o menos sencillas. Con accesos pavimentados a, prácticamente, todos los escenarios y servicios, excepto el segundo escenario, el del campo de entrenamiento, de hierba, pero que cuenta con un tartán accesible, el movimiento del carro, a pesar del par de pendientes que existen en el recinto, no es del todo molesto. Tener el pase de prensa ayuda bastante en la facilidad de esta tarea a nivel de accesos. Con diferencia, el mayor punto positivo está en el escenario principal, en el estadio, ya que cuenta con unas gradas bastante amplias donde se puede acceder bastante fácilmente con la diligencia del Redactor Jr y disfrutar, con una envidiable visibilidad, de todos los conciertos del escenario principal.

Sin embargo, desde un buen principio, nos encontramos con sensaciones extrañas: en primer lugar era, con diferencia, el festival al que habíamos ido con menos carros y niños revoloteando, incluso en horas del todo diurnas, fue imposible vislumbrar a alguien en nuestra misma tesitura, ese alguien con quien compartir una sonrisa de complicidad o una mirada de  “di que si”, que si nos había ocurrido en el resto de festivales en menor o mayor medida. En segundo lugar, y eso no nos había ocurrido tampoco antes, nos sentimos bastantes observados. Pero no de esa manera “mira que monos esos con el bebe y sus casquitos para el ruido, su mochilita, su carrito…”. No. Las miradas eran de “como se os ocurre traer un bebé aquí…” y “menudos irresponsables..”. Dichas sensaciones se fueron acrecentando según caía la noche, consiguiendo que, ese ambiente festivo y divertido del que habíamos disfrutados durante tantos años, se convirtiera en un extraño ambiente de, incluso, ligera hostilidad. El punto de inflexión ocurrió durante el concierto de Kasabian, cuando un pequeño grupo de británicos nos increpó antes de empezar el concierto, durante el cual no paró de observarnos con animadversión para, al acabar, volver a dirigirse a nosotros para recriminarnos, en su lengua natal, que “nunca se olvidarían de nosotros por lo que le estábamos haciendo al niño..”  además de otras lindeces verbales y gestuales. Quizás el problema que tenían era qué pensarían “¿Cómo sois capaces de exponer a un bebé de meses a indeseables de nuestra calaña y en nuestro estado?”

Esta experiencia acabo con nuestra aventura junto al Redactor Jr. en el Low 2015. Un poco decepcionados, por la atmosfera percibida el primer día, decidimos que dejaríamos para el 2016 disfrutar del festival completo con el pequeño y el resto de días se quedó tranquilito en la “redacción”. Porque lo volveremos a intentar, claro que sí. El Low, reiteramos, es uno de nuestros festivales fetiche, y tanto lo organización como el 99% del comportamiento del público fue, como siempre, espectacular. No queremos que un desafortunado incidente, junto con una primera jornada un poco hostil, empañe las buenas vibraciones y experiencias que siempre nos ha brindado el festival de Benidorm.

A nivel estrictamente musical, nos quedamos con el rotundo concierto que dieron los Enemigos el primer día, en un escenario donde los Kasabian, repetidores en Benidorm, nos dejaron un poco más fríos que la anterior ocasión. La segunda jornada estuvo marcada por el fantástico concierto que Luis Antonio Segura y sus L.A. ofrecieron para presentar su magnífico último LP, con ese sonido de rock americano cada vez más ensamblado. Minutos más tardes, ya en el Estadio, asistimos a la total decadencia de una banda con los Libertines, donde Doherty y Barat ofrecieron un circo de sonido mediocre, canciones olvidable y actitud chulesca que estuvieran a la altura de su leyenda, la de una banda del montón, que solo ha vivido de sus polémicas y provocaciones. La jornada de clausura deambuló entre la propuesta de Nacho Vegas, que cada vez que nos lo encontramos en un festival seguimos pensando que no es su espacio natural, el pop rock fronterizo de Jero Romero, que ha endurecido un poco su sonido y cuyo mejor input sigue siendo el directo, unos Supersubmarina que siguen haciendo lo de siempre, cada vez más blandito pero que, eso sí, sigue enloqueciendo a un amplio sector del público y, sobre todo el enérgico, intenso y sudoroso show de los Foals, en uno de esos conciertos por los que merece asistir a un Low Festival.

 

Aftermovie oficial del Low Festival 2015. from Low Festival on Vimeo.

 

Como resumen se puede decir que nuestro periplo fue de más a menos en cuanto a sensaciones, pero también es verdad que la “dificultad” de la “propuesta” fue creciendo de manera exponencial y eso es un punto importante a valorar. El siguiente reto será el de asistir con un joven redactor de piernas jóvenes, y que ya no va a estar en un carro bien guarecido, si no correteando entre las piernas de cientos de hípsters con ganas de fiesta. Veremos cómo han ido evolucionando tanto nuestras energías como progenitores que desean no renunciar al festivaleo patrio, así como las propuestas y medidas para con los más pequeños de la familia, que ponen a nuestra disposición los grandes festivales nacionales.

 

 

 

 

(CC) Texto y fotos: Xandre Rl ; @xandrerl - IndieGentes 2015

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