14-06-2017

COMO SOBREVIVIR A UN VERANO DE FESTIVALES SIENDO PADRE “MODERNO” (II Ed. 2016)

Un año más, y con el Redactor Jr un año más talludito, decidimos volver a repetir el experimento de cómo sobrevivir a la temporada de festivales a pesar de la paternidad.

 

Este año, por cuestiones logísticas (y también por “probar nuevos entornos”), decidimos que los eventos que probaríamos serían, por este orden: Madcool Festival como novedad y de nuevo Vida Festival y Cruilla.

 

MAD COOL FESTIVAL

 

 

Como comentábamos en nuestra introducción, esta temporada, decidimos “testear” un nuevo recinto y Festival. En primer lugar porque nos apetecía poner a prueba nuevos entornos (además en esta ocasión de estreno, como el festival madrileño), pero también debido al clima de semihostilidad que el año pasado encontramos en el Low Festival, evento maravilloso y divertidísimo para adolescentes, jóvenes y maduros, pero que resultó un poco fuera de lugar para el carrito del redactor JR. Tiempo habrá para que lo pruebe dentro de un par de ediciones.

La teoría decía que el recinto del Mad Cool Festival era propicio para que un ya correteador profesional campase a sus anchas por el césped artificial de la Caja Mágica. Y así fue, mientras el día aguantó, que fue mucho, los diversos y extrafalarios puntos de encuentro publicitarios y del festival hicieron las delicias del pequeño redactor, que se pasó buena parte de la tarde de un lado para otro, mientras la música no paraba de sonar. ¿Difícil atender a la música de manera plena? Puede, pero nadie dijo que esto fuera sencillo. La verdad es que el suelo completamente raso y sin ninguna pendiente, fue una delicia para el carrito (ya más ligero y manejable que el del año anterior) y una ayuda posterior, cuando las fuerzas se reducían y el sopor se adueñaba del ambiente, que agradecimos para el perfecto y homogéneo deslizar de las ruedas que, en su uniforme movimiento, ejercieron de perfecta nana para el imberbe.

Sin llegar a las inalcanzables cuotas de infantes de eventos familiares “profesionales” como el Vida Festival, hay que reconocer que la vuelta de los grandes festivales a la capital de España, consiguió que se reunieran unas cuantas familias con su particular “cosplay” de carritos, mochilas para los más pequeños y, como no, los inevitables e imprescindibles auriculares para prevenir los aun delicados tímpanos infantiles. Como siempre, miradas de complicidad y sonrisas de camaradería entre familias, como cuando en los 80 te cruzabas, a 1000kms de tu ciudad de residencia, con algún coche de tu provincia natal rumbo a las playas en época veraniega.

 

 

En cuanto a la música, ya dimos cumplida cuenta de ello tanto en redes como en nuestras reviews. El pequeño redactor podrá decir que, siendo casi un bebé sus padres le llevaron a ver a historia viva de la música, como Neil Young o The Who o que estuvo en conciertos memorables como el de Jane’s Addiction, el de Stereophonics, el de Garbage o el de Vetusta Morla. Se le vio “disfrutar” con los granadinos Lori Meyers, con Kelly Jones y sus chicos, y con Gary Clark JR. Quizás que fuera aun horario diurno tuviera mucho que ver.

Como dijimos en nuestras crónicas puramente musicales, una primera edición de un macro-acontecimiento de esta envergadura, tiene decenas de detalles por pulir y problemas (la imposibilidad de acceso con los carritos a las plantas inferiores de los stages internos de la Caja Mágica, ya que se impedía el uso de los ascensores habilitados para ello, a toda persona ajena a la organización, por ejemplo) que se deben achacar a la falta de experiencia del conjunto de recinto, logística, medios y organizadores. Estos, cuando la organización pone todo el empeño, se van solucionando según van ocurriendo, siempre dentro de unos mínimos de previsión, hasta encontrar el equilibrio perfecto entre trazabilidad y posibilidades. En cuanto a los recursos y/o actividades para familias y pequeños aficionados son todavía limitados y esperamos que para futuras ediciones se vayan ampliando (actividades específicas, eventos diurnos, talleres y/o stands exclusivos, personal especializado). Si a ello unimos una buena campaña de comunicación al respecto y algún “pack familiar”, como ya existe en algún otro festival, se puede conseguir un acontecimiento apto para todas las edades.

  

VIDA FESTIVAL

 

 

Nuestra segunda fecha fijada en el calendario parento-festivalero era, como no, el Vida Festival, seguramente el evento musical que más orientado está al disfrute de las familias como elemento global. Un evento que año a año crece en su peculiaridad y su magia. Si ya el entorno de la Masia d’en Cabanyes es de cuento de hadas, el mimo con el que la organización gestiona el contenido y la programación de actividades lo convierte en una cita imprescindible para el festivalfreek y su(s) vástago(s)

Después de la habitual búsqueda de aparcamiento en el polígono adyacente, donde siempre acabas (más lejos o más cerca) encontrando un hueco, y el plácido paseo entre viñas de Penedés, la llegada al recinto no difiere la de anteriores ediciones y ya es costumbre el semi-enterramiento de las ruedas del carrito en muchas partes del mismo. Pero, además de que cuando el heredero ya usa sus patitas durante buena parte de la jornada, se aligera los movimientos de un carrito, ya de por si más liviano que el de la edición anterior, es algo que se sobrelleva a la perfección, ya que es parte propio del encanto del Vida. Si todo fuera llano y asfaltado, perdería gran parte de su gracia.

 

 

Una vez más nos dejamos perder por “El Bosc” entorno que, cuando cae la noche, se convierte en un cuento de hadas, como un bosque encantado lleno de luz, mientras que por la tarde es un acogedor espacio donde descansar, recuperar fuerzas y líquidos, mientras paliamos las altas temperaturas diurnas. Allí pudimos disfrutar de los preciosos y emblemáticos escenarios de “El Vaixell” con conciertazos como el de Belako, Rodrigo Amarante o la dulce Basia Bulat, y, un poco más abajo, en medio de la espesura del bosque, el de la “La Cabana”, para ritmos y cuerpos más bailongos, donde disfrutamos de conciertos como los de los ácidos BiscuitLos Bengala o el pop galaico-épico del gran Emilio Jose e os Indígenas.

El día es el hábitat natural de los más pequeños, y pegado a “El Bosc” está “El Niu”, lleno de rincones mágicos y sorpresas. Obras de teatros sobre la arena, cuentacuentos, hadas y duendes sobre un tronco, mil y una actividades, a la sombra de los árboles de La Masía, donde disfrutan los niños, los padres viendo sonreir y divertirse a los hijos, y los padres de por sí: juegos interactivos, biblioteca, robots, pintado de camisetas, bolsas o sobre el lienzo, todo tipo de artefactos curiosos y divertidos, y un buen grupo de monitores vigilando y ayudando. Un rincón para los sentidos de los más jóvenes (y los no tan jóvenes) de una magnitud que no existe en ningún otro evento que conozcamos en toda la península. Una de esas cosas que hacen diferente al Vida Festival y que es difícil de contar. Hay que vivirlo.

 

 

Pero también disfrutamos de los escenarios grandes, por supuesto. Tanto de día, como de noche. Con el Redactor Jr despierto o ya dormido, con sus cascos reglamentarios colocados, dentro del carrito y mecido por los sones de unos Manel que abarrotaron su escenario con el pop català que llevan por bandera, o los gallegos Triángulo de Amor Bizarro y su espídico garaje-rock, aunque sin duda el momento mágico de la primera jornada fue la atmósfera creada en la Masia por Jeff Tweedy y sus Wilco, en una verdadera constatación de cómo elevan su folk-pop-rock sureño a cotas espectaculares. La elegancia de The Divine Comedy, con la sonrisa de Neil Hannon iluminando el atardecer vilanovense, los ritmos electrizantes y psicodélicos de Kula Shaker o, sobre todo, unos Nada Surf en estado de gracia que emocionaron a diestro y siniestro a golpe de clásico, fueron los platos fuertes de la jornada sabatina.

Hay mil y un detalles más que se podrían narrar de tan especial y anti arquetípica celebración, todo un aquelarre hipsterfamiliar,  pero, como comentábamos un poco más arriba, es digno de experimentarlo y descubrirlo por uno mismo, en vez de que las palabras tan solo alcancen a ser poco más que un sucedáneo de la realidad. 

 

CRUILLA BARCELONA

 

Un año más acudimos a la cómoda y ecléctica cita del festival urbano barcelonés, que algunos tildan como segundón, frente al todopoderoso hype del Primavera Sound, pero que, para el que firma este artículo y su colega redactor Jr, este 2016 ha superado en cartel (mucho menos voluminoso pero claramente superior en proporción) al gigante del Forum.

 

 

Cruïlla ha intentado incentivar la asistencia de familias a su festival en estas últimas ediciones, yendo más allá de ser un simple evento musical y talleres artísticos, espacios para relajarse y muchas más experiencias pensadas para que todos sean protagonistas, incluso los más pequeños. Lo consiguen a medias, pero están en el buen camino, sobre todo porque cuentan con muchos números para ello: festival urbano, muchas facilidades de acceso, recinto muy cómodo y una asistencia no multitudinaria, que hace que todo en lo que pensemos (acceso a baños, comida, colocación en conciertos, accesos..) sea sencillo y agradable. A pesar de eso las cifras de asistencia siguen siendo nada despreciables: 22.000 personas el viernes y 19.000 el sábado. Apostamos bien alto por la limitación de los 25.000 asistentes autoimpuesta por la organización, que hace del Cruïlla un evento agradable y disfrutable.

Todo el festival fue disfrutable por el pequeño redactor. Así como el Vida Festival es un paraje con un encanto y una atmosfera especial, pero el entorno es silvestre e irregular, en el Cruïlla, como también ocurre en el madrileño Mad Cool, el lugar es plano, regular y con amplios y abiertos espacios donde corretear sin peligro alguno, en el, sin duda, recinto más grande del festivaleo nacional. El viernes, hasta el más pequeño se dio cuenta de la magia con la Damien Rice despidió el día a orillas del Mediterraneo y le dio tiempo, antes de caer en los brazos de Morfeo, de descubrir porque Bunbury es el más grande rockstar de este país. Para comprobar que los madrileños Vetusta Morla son la más grande banda nacional de rock independiente tendrá que esperar a la próxima ocasión. El sábado flipó con la que montaban los, para él, puretas de James, y también de la imponente figura de la gran Brittany Howard y el soul-rock-blues, sus Alabama Shakes. Y, como ocurrió en Madrid, se mantuvo despierto el tiempo necesario para de mayor poder decir con orgullo que él, de pequeño, “vio” en directo, a una de los más grandes vocalistas de la historia del rock, el mismísimo Robert Plant. Love of Lesbian, y no digamos Skunk Anansie, ya llegaron demasiado tarde para su, de todas maneras, amplio horario festivalero para una criatura de 15 meses. Si todo va bien tendrá muchas más ocasiones de disfrutarlos.

 

 

Pero sin duda, fue el domingo, con las actuaciones de Elefantes y Caléxico, cuando más hincapié se hizo en la participación de los más pequeños del fin de semana, ya que los conciertos estuvieron acompañados de actividades infantiles como juegos de reciclaje, circo y actividades en el bosque urbano. Estas propuestas completaron una lúdica jornada dominical en familia en un festival que crece como acontecimiento cultural, abierto y para todas las edades. Hay muchas más cosas que se nos ocurren para potenciarlo, como extender las actividades del domingo a las tardes del viernes y el sábado, servicios de ludoteca y guardería o volver a los packs de entradas familiares del 2015 que, por algún motivo, han desaparecido en esta última edición.

 

 

Nuestro resumen de este informe 2016 es que pocos festivales pueden competir con el espíritu familiar e incluyente del VIDA FESTIVAL, pero si alguno tiene una pauta, lenta pero segura, para ello es el CRUÏLLA, el cual, con un poco de esfuerzo y valentía, puede convertir, un recinto de las posibilidades como el del Fórum, en un fin de semana veraniego, en todo un “parque de atracciones” cultural para toda la familia. Por otro lado, el MAD COOL Festival, con la ilusión de una nueva iniciativa, a pesar de los problemas, puede convertirse, dadas las grandes posibildades de su recinto y la poca competencia a ese magnitud de acontecimiento, en el referente mesetero de la musicalité en familia.

 

 

(CC) REDACCIÓN y FOTOS (Vida Festival) XANDRE RL (  @XandreRL ;   XandreRL).

FOTOS (Madcool) : ® © Mad Cool Festival - FOTOS (Cruïlla® © Cruïlla Festival

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