02-06-2013

Primavera Sound 2013, Sábado 25

La crónica enfrentada de la última jornada grande del PS 2013

 

No sé si os pasa a vosotros, pero el último día de un festival siempre me asalta ese tan conocido sentimiento encontrado: ganazas de conciertos, de bailar y de pasarlo bien, pese al cansancio ya acumulado, junto con una extraña melancolía que anticipa lo que sabes que próximamente acabará. A mí por lo menos esa melancolía me provoca un histerismo incontrolado que me fuerza a volverme loca del todo y acabar con mis energías hasta el momento del famoso “por favor, vayan saliendo” (o sin por favor), vía precinto acompañado por seguratas con cara de pocos amigos que deben de pensar (suponemos que piensan) “menuda panda de borregos se junta en los festivales… y estos se creen culturetas”. Pese a ello, y antes de volverme loca, dado que el sábado era el único día que coincidía con mi querido rockero descarriado desde primera hora del festival, decidimos precisamente eso, hacernos los culturetas y visitar los escenarios pequeños a ver qué se cocía por allí. Todo ello acompañado de un objetivo claro como era intentar optimizar nuestra ruta festivalera y hacer el trayecto de La Comarca a Mordor lo menos posible para guardar fuerzas hasta el final. 

Después de llegar tarde al Auditori para ver a mi adorado Apparat (colaza… sniff!) y de la cancelación de Rodríguez, pasamos de largo el Escenario Primavera, donde estaba a punto de empezar Chucho, para dirigirnos al Vice a ver a los Cayucas.

CAYUCAS: La banda de los gemelos Yudin (sí, eran como dos gotas de agua) abrió para nosotros el último día de Festival, apenados porque problemas logísticos hicieran que nos perdiéramos a los prometedores Betunizer (y sí, mi amiga la moderna seguía llorando por Apparat). En vez de ellos, nos tuvimos que conformar con una típica banda de pop californiano, con las inevitables referencias de Beach Boys e incluso UB40. Ritmos tropicales, pop directo y poco más. Apropiado para tocar de día enfrente de la playa. Lo mínimo para empezar a mover los pies, aunque creemos que si en vez de ser originarios de la costa del pacífico estadounidense, lo fueran de la Costa Daurada, probablemente nadie les prestaría la más mínima atención. Os dejamos con un trocito de su actuación al día siguiente en el parque de la Ciutadella, a ver qué os parecen.

 

 

MELODY'S ECHOS CHAMBER:  Y nos movimos al Pitchfork siguiendo nuestra estrategia cultureta del mínimo esfuerzo para descubrir el proyecto de la francesa de dulce voz Melody Prochet junto a Kevin Parker, alma de Tame Impala. Quizás no pasaría de ser una propuesta más de dream pop con ecos a lo Kate Bush, canciones aceptables y melodías entretenidas, si no fuera por la pedazo banda que la acompaña. Destilando fuerza y pasión y alargando el desarrollo de cada tema en un delay infinito que inspiró su propio nombre, consiguieron otorgar al conjunto un plus que los transformó del aprobado al notable, con un sonido retro y psicodélico presente en todo momento, baterías repetitivas, aire lisérgico, nostalgia y ensoñación. Nos gustaron mucho, sí señor. También esa camisa-capa de Melody, muy admirada por mi amiga la moderna. Très chic.

 

 

BORED SPIES: Y de vuelta al Vice para asomarnos a ver qué hacían los Bored Spies. Poner a una guapísima Cherie OK de cuero y con una Les Paul colgada al cuello no es suficiente para justificar una banda como los de Singapur, con un pop melancólico mucho más bajo en revoluciones que los anteriores proyectos de sus componentes (Bitch Magnet, Seam). Sin chicha, sin pasión, sin emoción, sin nada. Se me ocurren decenas de bandas patrias para rellenar este hueco. La mejor definición de su propuesta está en su nombre: Aburrido.

 

 

MAC DEMARCO: Y de vuelta al Pitchfork, y tiro porque me toca, para ver el principio de Mac Demarco, ese artista canadiense que tanto nos había sorprendido y gustado el pasado año con un sudoroso y pasional concierto en la Sala Monasterio, dentro del programa del Primavera Club. Quizás debamos quedarnos con aquel recuerdo. No es que el show no fuera bueno, al contrario. Siguió desgranando su rock psicodélico y surfero con las mismas ganas, pero nos gustó más su versión visceral en sala pequeña. 

 

 

 

DEAD CAN DANCE: Ya de camino hacia Mordor, tuvimos a bien detenernos ante la tremenda lección de talento de esta veteranísima banda australiana de rock gótico y dark wave, mezclado con un toque étnico. Definir el sonido de Brendan Perry y Lisa Gerrard es tan difícil como negar su calidad y explicar la mágica atmósfera que consiguen crear. Venían presentando el que es su disco de regreso, Anastasis (Pias Recordings, 2012), tras más de 15 años de silencio y editado el verano pasado, y en el que, valientemente, basaron su show, intercalando maravillas del mismo como la inicial "Children of the sun" o la profunda "Kiko" con viejos pero atemporales himnos como el genial "Nierika". Y el resultado fue magnífico tirando de una clase fuera de dudas, unas canciones preciosas con un toque operístico a la vez que oscuro y una proliferación de instrumentos (yangkin, laúd o djembé, entre otros) tan poco habituales como bellos. Hasta tuvieron tiempo para la crítica social dedicando un tema a la crisis griega. El anfiteatro del Ray-Ban volvió a ser el marco perfecto para esta enorme propuesta y la maravillosa versión del Song to the Sirendel mítico Tim Buckley una guinda preciosa.

 

 

DEERHUNTER: Y por fin llegamos a Mordor para disfrutar tranquilamente de los Deerhunter mientras cenábamos. Los de Atlanta se han ganado el premio a “los más tocones del PS 2013”, llegando al final a crear una sensación de día de la marmota al preguntar “¿quién toca ahora?” y obtener una y otra vez la misma repuesta: Deerhunter. Esta vez tocaron en sustitución de Band of horses, toda una lástima su cancelación debido a problemas con los vuelos. De hecho, nos enteramos que tanto Blur como James Blake estuvieron a punto de cancelar el día anterior por encontrarse con el aeropuerto de Heathrow cerrado por un aterrizaje de emergencia de un avión de British Airways que obligó a cancelar más de 200 vuelos. Madre mía, eso sí que hubiera sido un drama… Por suerte, la organización consiguió fletarles un avión y no llegó la sangre al río. Con un sonido más noise en su último trabajo, Monomania (2013), teníamos curiosidad por ver cómo encajarían los nuevos temas de Deerhunter con los antiguos, más en la línea del dream pop o del ambient punk, como ellos se definen. Y el resultado fue estupendo, en un concierto in crescendo de lo antiguo a lo nuevo que nos dejó con muy buen sabor de boca.

 

 

THEE OH SEES: Y nos dirigimos al cercano Escenario ATP para disfrutar de uno de los grupos a los que más ganas les teníamos de la noche. Bizarros, divertidos, fronterizos, garajeros, desenfrenados, salvajes…. Serían tantos los adjetivos que se te vienen a la cabeza durante un concierto de los de San Francisco que todos pueden ser tan acertados como erróneos. La esquizofrénica voz en falsete de su también esquizofrénico líder, John Dwyer, y el rock and roll ácido y surfero de su banda, pusieron remedio al -extraño en esta época- ambiente gélido de la meteorología barcelonesa durante todo el festival. El concierto fue de largo el más sudoroso, visceral y divertido de todo el fin de semana. El denominador común durante toda la duración del bolo, fue un salvaje e infinito crowdsurfing que hizo las delicias de todos, los que lo practicaban y los que observábamos, excepto de Dwyer quien, en una situación raramente vivida, detuvo el concierto en un par de ocasiones para tranquilizar los ánimos y echar la bronca a los seguratas que no trataban bien a los kids. “Could you be nice with the kids?”, espetó a voz en grito. Quizás nunca me compre un disco de ellos para escuchar en casa, pero no me importaría gastarme los cuartos en una entrada para uno de sus show.

 

 

 

NICK CAVE: Y la espera que desde hacía tres días rondaba por la cabeza de muchos de nosotros, por fin finalizaba. El camaleón aussie, llegó, vió y venció. Intentó engañarnos empezando desde lo más profundo de su reciente Push the sky away (Bad Seed Ltd,2013), fantástico nuevo disco junto a sus inseparables The Bad Seeds, interpretando el suave tema que abre dicha grabación, We No who U R, y enlazándola con el también nuevo Jubilee Street,en un in crescendo con un brutal final que puso fin a la calma y nos mostró a una enorme banda en estado de gracia. Qué barbaridad! Y esto no había hecho más que empezar.

 

 

Con un “This is fucking freezing!” continuó sin tregua. Porque después de un primitivo y seminal From Her to Eternity(parece mentira que este tema tenga casi 30 años y suene más actual que el 90% de la música escuchada durante los tres días que duró el festival…), Cave, bajó del escenario e interpretó un emocionante Red Right Handencima de la valla y sujetado, precisamente, por los enfervorizados fans que no daban crédito a tener agarrado con sus dedos a su ídolo. De vuelta al escenario, donde reinaba por encima de todos el gran Warren Ellis, ya fuera al violín, a la guitarra o a la flauta, cayó otra tonelada de talento y pasión, The Wipped Song, con un tour de forcé entre Cave y Ellis que si no te puso los pelos de punta es que te corre horchata por las venas, amigo. Más. Jack the Ripper y los Bad Seeds en todo su esplendor y Nick aporreando su piano mientras el público enloquecía, para continuar con el crudo y salvaje homenaje al Rey que es Tupelo”. Volviendo a su último larga duración, nos regalaron un dueto a flauta y voz por el duo Ellis/Cave en “We real cool”, haciéndonos entrar en un trance del que no queríamos despertar, porque aquello se acababa. Pero aún quedaban dos balas en la recámara: la mítica The mercy seaty sobre todo una interpretación de otro planeta de la murder ballad “Stagger Lee, de nuevo entre el público, esta vez prácticamente de pie sobre sus manos, invocando al diablo, exigiendo sexo oral completamente fuera de sí, mientras abrazaba a una hipnotizada fan. Sensual, salvaje, imponente, maravilloso, consiguió arrancar gritos orgásmicos a la audiencia. Un momento que muchos recordaremos cuando dentro de unos años pensemos en un instante del PS 2013. La morena estamos seguros de que tampoco lo olvidará en la vida.

 

 

 

Nota: Hay que apuntar, como dato curioso, que el Sr. Cave consolidaba así la tradición iniciada por Thomas Mars de Phoenix el jueves de subirse a la audiencia en el Escenario Heineken, que continuó Damon Albarn el viernes y culminó Nick Cave. Parece ser que ese era el destino de los cabezas de cartel del PS 2013 y de los afortunados mortales que lo vivieron en primeras filas.

La nueva "Push the Sky Away" significó lo que todos temíamos, el final. Ridícula la programación que tan solo concedió 1 hora y 10 minutos al australiano o, peor todavía, si como sospechamos el australiano acabó antes de lo previsto. De juzgado de guardia el coitus interruptus que significó el final de un concierto donde lo único negativo fue la duración (aparte del inconcebible solapamiento del sonido de los Meat Puppets desde el escenario ATP con el de los Bad Seeds, situación que el propio Cave mencionó irónicamente). Después de aguantar horas y horas de otras bandas más aburridas e intrascendentes, los 70 minutos de magia que vivimos se nos antojan insuficientes cuando hubiéramos estado allí horas y horas hasta que cerrara el maldito festival. El concierto del fin de semana y quizás del año en la ciudad condal. Una banda que juega en otra liga, en la de aquellos que son historia viva de la música. 

 

Sí, todavía quedaba algunas horas de festival. Y sí, me fui ver a Los Planetas a ver como desgranaban una a una las canciones de su mítico “Una semana en el motor de un autobús”. Pero ya daba igual, para un servidor el festival estaba acabado, el broche lo acababa de poner el Sr. Cave. Estuve en cuerpo viendo a los de Granada pero no en alma. El recuerdo de lo que acababa de vivir y el, admitámoslo, mediocre directo de la banda de J fueron motivos más que suficientes para decidirme a abandonar el recinto del Fòrum por este año y hacerlo con un sabor dulce en los labios tras el huracán australiano, a la vez que dejaba a mi amiga la moderna en manos del Comando Globo para que se volviera loca hasta que la echaran. Vamos, que si no la hubieran echado, todavía seguiría allí. Pero todo lo bueno se acaba. Temazos como Cumpleaños Total, Segundo premio o la enorme Toxicosmos no se merecen esa interpretación hastía, sin pasión y aséptica marca de la casa de la banda, pero eso ya es algo habitual, algo a lo que deberían estar acostumbrados toda esa horda de indies que aun esperan un concierto histórico de Planetas. Que no, pequeños saltamontes, que no. Eso nunca ocurrirá.

LOS PLANETAS: Y por fin llegó la hora de nuestros granaínos favoritos desde hace muchos años ya. Como el propio festival anunciaba, “Los planetas tocan Una semana en el motor de un autobús”, uno de sus álbumes icónicos de los 90, en concreto, su tercer disco publicado allá por el año 1998. Planetas en esencia pura. Y eso es lo que hicieron exactamente: Tocar el álbum entero, de principio a fin y en estricto orden. Ni más ni menos. Después de que en su actuación en el Primavera Club nos ofrecieran un set, desde nuestro punto de vista, bien equilibrado para los tiempos que corren (porque señores, nos guste o no, el tiempo pasa y las bandas evolucionan, y estamos en 2013, no en los 90, y ahora los Planetas ya no hacen lo que hacían en los 90, por si alguien lo dudaba), en el que hubo lugar también para clásicos entre el flamenquillo (que, por otra parte, a mí personalmente me encanta), con temas como “Toxicosmos”, “Santos que yo te pinté”, “Un buen día”, “Segundo premio” o “Pesadilla en el parque de atracciones”, había hambre de revival noventero, y eso es lo que vivimos. Hemos escuchado comentarios de todo tipo: que el sonido era malo, que menuda actitud de mierder, que J no vocalizaba, que no se movieron, que tocaron desganados con una apatía absoluta, que ya podrían haber estado un poco más emocionados al igual que su público, que en el Primavera Club estuvieron mucho mejor (cuando en el PC escuchamos exactamente las mismas quejas al acabar el concierto),… Pues sí, todo es verdad, pero ¿qué esperabais? Que estamos hablando de los Planetas, que llevan casi 20 años siendo así y no se pueden pedir peras al olmo. Hay días que están más inspirados, otros que menos, pero no os engañéis: su actitud en directo siempre será la misma y lo que nos emociona son sus canciones, no su pasión sobre las tablas. No podemos esperar que J se coma al público con su mirada como Damon Albarn (dad gracias si levanta la vista hacia el respetable o hace un pequeño comentario y se le entiende), ni que Floren de una voltereta con guitarra incluida a lo Graham Coxon. Pero si ni siquiera se dignaron a encender las pantallas del Escenario Heineken, buen ejemplo de la mala follá granaína, que luego volvieron a encenderse en Hot Chip. Y que está claro que les apetecía más hacer un concierto como el del Primavera Club que no revivir una época que ya dejaron atrás hace mucho. Como muestra de esa actitud Planetas, o más bien no-actitud, recuperamos un concierto que dieron en Radio 3 allá por el 98, recién salido el álbum del que estamos habalndo. Si para promocionar su tercer disco en TVE2, con quince años menos a sus espaldas y, nos imaginamos, con menos desengaños amorosos en esa tortuosa vida que debe haber llevado J, no ofrecieron ni una triste sonrisa, ¿qué esperabais en el PS?

 

 

Para nosotros, que J estuvo hasta simpático y se mostró encantado de compartir escenario “con los mejores grupos del universo… y nos llaman a nosotros”. Quizás no estaba en su mejor día en cuanto a vocalización y entonación, pero oyes, son los Planetas!! Que en este video de su actuación del pasado sábado, hasta los subtitulan!

 

 

CRISTAL CASTLES: El punk electrónico de los Crystal Castles es equivalente a locura máxima servida de la mano de los ruiditos de Ethan Kath, los gritos histéricos de Alice Glass y esos juegos de luces que oscilan entre la oscuridad absoluta y el deslumbramiento repentino. El rockero desubicado huyó despavorido mientras su amiga la modera y balloon lover se quedaba con sus amigos de los globos y las burbujas dispuesta a continuar la fiesta hasta el final. Los canadienses siempre la lían y creemos que todo el público estaba esperando el momento en que Alice se tirara al público dispuesta a enseñar tó lo negro después de haberse subido ya a los teclados de su compañero Ethan y a todo elemento medianamente elevado que encontró por el escenario. Lamentamos comunicaros que no hemos encontrado vídeos de ese momento que, como era de esperar, llegó, pero os dejamos a cambio con nuestro tema favorito (llamarnos clásicos), “Not in love”.

 

 

HOT CHIP: Hot Chip son grandes. Son sinónimo de FIESTÓN, así, con mayúsculas. Hemos tenido la suerte de verlos en mil festivales, por la tarde, por la noche, al aire libre, encerrados, y siempre tienen la virtud de adaptarse a su público, a su horario y a su entorno. Y el sábado cerraban a las 4 de la mañana el Escenario Primavera la última noche y lo hicieron por todo lo alto, como no podía ser menos. Porque sólo tienen temazos, que transformaron para convertirlos todavía en más bailongos y festivaleros si cabe. Delirio general. Bailes infinitos. Sonrisas de felicidad. Y es que así son ellos. Os dejamos con su versión del “Ready for the floor” para que empecéis a entender de qué os hablamos:

 

 

Y con un ejemplo de delirio colectivo, en un vídeo de mala calidad (no se podía dejar de bailar!) pero con buen sonido, que muestra a la perfección lo que estaba pasando entre el público. Over and over. También podéis ver botar a nuestros globos (de helio) sin parar como muestra de que nosotros también estuvimos ahí dándolo todo! Lástima que no se vean también las burbujas y el confeti.

 

 

FIN DE FIESTA CON DJ COCO: Porque las tradiciones están para cumplirlas. Y un Primavera no es un Primavera si no cierra DJ Coco and friends. Esta vez en el Escenario Ray-ban y no metidos entre los juncos. Estaba claro que después de lo de Hot Chip nadie se quería ir a dormir todavía, y ahí estaba él para ofrecernos temazo tras temazo y mucha diversión. Y ahí seguían nuestros globos, como siempre, en la pantalla de la derecha. Sonaron el “Midnight City” de M83, como se muestra en el vídeo, Hot Chip, “You really got me” de The Kinks, el “Don’t Stop Believing” de Journey y muchos más, para cerrar con el “You Gotta Fight” de Beastie Boys y Daniel Johnston para bajar revoluciones, creemos recordar. Y con momentazo confeti (graciaaas!) incluido.

 

 

Cerraron a las 6, cosa que nos indigna un pelín porque nuestra memoria nos quiere hacer creer que el año pasado cerraron cerca de las 7, y tenemos constancia de que este año tanto jueves como viernes se alargó la cosa más allá de las 5, con lo que cerrar a las 6.30h nos hubiera hecho mucho más felices. Suponemos que el motivo se debe al cambio de escenario y temas de horarios, pero señores de la organización, que hubiéramos andado hasta Mordor si hubiera sido necesario para poder disfrutar de media hora más de sesión, o incluso mejor, una hora! Que de perdidos, al río. No venía de un paseo más. Y dicho esto, hasta el año que viene PS! Los 1.000 primeros abonos para el PS 2014 se ponen a la venta este lunes 3 de junio a un precio de 99€. Esperamos ser rápidos! 

 

 

 

"Primavera Sound 2013, Sábado 25"

Redacción: Rosita Vedder & Xandre RL

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