02-06-2013

Primavera Sound 2013, Viernes 24

La crónica enfrentada de la segunda jornada grande del PS 2013

 

 

Segundo día grande del PS que emprendimos con las mismas ganas que el primero, o más si cabe, que para algo tocaba Blur, yuhuuuu (léase con tono de histérica adolescente, que es como nos sentimos en todo momento esperando a Damon… oh, Damon!). Nos abrigamos todo lo que pudimos considerando que estamos a finales de mayo y siendo un poco precavidos, aunque toda previsión fue poca. Pero qué tipo de broma era esa? Menudo frío polar!! Que el viento del Fòrum siempre ha sido fresquete a ciertas horas, pero lo de este año ha sido de bufanda, gorro y guantes. A estas alturas ya se han hecho todas las bromas habidas y por haber sobre el Invierno Sound 2013, pero os aseguro que una semana después mi pecho todavía sigue quejándose.

Una pedazo caravana en la Ronda Litoral con la que no contábamos nos impidió llegar a tiempo para ver a los Pony Bravo abriendo el Escenario Primavera. Los afortunados que estuvieron ahí nos comentan que el concierto sonó bien y fue divertido, en su línea. Musicalmente geniales. Estos chicos no defraudan con su crítica social en clave de humor entremezclada con teclados psicodélicos a lo The Doors de Triana. Podéis repasar la entrevista que nos concedieron hace poco más de un mes con motivo de la presentación de su nuevo disco “De palmas y cacerías” (El Rancho, 2013) en la Sala Apolo, enlazada con ese comentadísimo primer videoclip de su tema “El político neoliberal”.

Y aquí tenéis cómo sonó "Eurovegas" en el PS. Por lo que se ven en el vídeo, el resultado fue bastante más frío que lo que vivimos en el Apolo.

 

 

Tampoco llegamos a Kurt Vile & The Violators gracias a la caravana, a las coincidencias y a la ubicación del escenario, ya que tocaban en el Heineken aka Mordor (podéis ver un bonito plano de ubicación con la descripción de los escenarios y las facilidades para trasladarse de unos a otros en nuestra crónica del jueves). Os dejamos con un trocito de su actuación de rock clásico y potente de toques folk y reminiscencias a Tom Petty o Neil Young.

 

Nos quedamos en el escenario de al lado viendo a Merchandise y aprovechando que después tocaban nuestros esperados Django Django en el Heineken y no había que moverse mucho. Hay que decir que la banda de Florida dio un concierto notable. Procedentes de las escenas punk y hardcore de la Costa Este, su evolución les ha llevado hacia el post-punk y hacia zonas rock más tradicionales con su tercer trabajo publicado en 2012, “Children of desire”, granjeándoles fans fuera de sus círculos habituales y buenas críticas all around the world. Su líder, Carson Cox, cuenta con carisma a raudales y una bonita voz grave en la línea de los Editors, Interpol o The National, aunque su sonido no es tan oscuro como el de estas bandas. Aunque las guitarras también tuvieron sus momentos de gloria, el verdadero conductor rítmico fue un batería imparable que, por lo que hemos leído, ni siquiera forma parte de la banda. Si es así, yo de ellos no lo dejaba escapar. Lo podéis comprobar en el siguiente video con el tema que cerró su actuación en el Escenario ATP. 

 

 

 

Y por fin llegaron ellos para librarnos del frío polar, porque estaba claro que su directo iba a ser desenfrenado y nos iba a hacer saltar sin parar. Todavía de día, los Django Django aparecieron en escena dispuestos a darlo todo y a dejarnos exhaustos, trasladándonos a una rave imaginaria en cuanto anocheció como si de las 6 de la mañana se tratara. Porque hay grupos que en directo suenan lineales, calcados al disco, como los Jesus and Mery Chain como comprobaríamos más tarde; otros que en directo experimentan, pero el resultado es peor que el original y decepciona; y otros como los británicos que en directo experimentan, saben leer a su audiencia y mejoran sus temas uno tras otro para delirio general. El cuarteto, afincado en Londres después de conocerse en el Edinburgh College of Art, sacó su primer disco homónimo el pasado enero de 2012 y, desde entonces, no han parado de lloverles buenas críticas. Y es que no es para menos. Con un eclecticismo que conjuga electro pop y rock psicodélico mezclado con ritmos árabes, del desierto, sirenas, casiotone, reminiscencias Tarantino y mucho synth, estos chicos consiguen un conjunto original y divertido que, por narices, te mantiene en movimiento continuo. Tocaron once temas de su álbum, en un orden similar a su track list, mejorados a base de más teclados, más ruiditos y más bases, aunque dejándose este temazo que es “Default” para casi el final. Os dejamos con “Skies over Cairo”, tema que la predecedió. Los disfrutamos muchísimo, os lo podemos asegurar.

 

 

Y la curiosidad nos llevó al Escenario Pitchfork donde actuaba Solange, la hermanísima de Beyoncé. Cuando llegamos, el escenario estaba a reventar, pues la expectación era mucha. No dudamos que la chica tenga talento y apunte maneras para convertirse en una diva del R&B, pero creemos que, o te gusta mucho este tipo de música o, entre la muchedumbre de gente que había, un sonido bajo y los intentos de ver a la musa asomar bajo su pelo a lo afro, una posición alejada del escenario, como era el caso, no te permitía disfrutar del concierto. Aquí una muestra de su actuación con el tema “Don’t let me down” (visto desde cerca).

 

 

Así que decidimos irnos a reponer fuerzas y a intentar asomarnos a The Breeders. Y de camino descubrimos que habían decidido empezar su actuación con su temazo “Cannonball” y, como sospechábamos, las chicas no habían sonado especialmente bien, así que nos quedamos descansando. Hay veces que es preferible tener en la cabeza la versión de estudio y ser felices con eso.

 

 

Ya descansados, bajamos a Mordor para “disfrutar” de la actuación de The Jesus & Mary Chain. Hay que reconocer que nunca los habíamos visto y teníamos ganas, pero la apatía que mostraron los escoceses, mayor si cabe que la que nos ofrecerían Los planetas al día siguiente, resultó en una actuación de funcionariado, aséptica, para cumplir el papel. Ni siquiera sonreír estuvo incluido en el contrato. Tocan y cantan mejor que las Breeders, eso es así, y el resultado fue tal cual como estar escuchando sus discos en casa, adornado por una cruz gigante que era lo más vistoso que había en ese escenario. No sabemos dónde se dejaron la violencia y la pasión que destilaban en sus orígenes los hermanos Reid, y entendemos que tienen una edad, pero de verdad, si no tienen ganas de tocar, que no toquen, pero que no defrauden así a todos su fans. Os dejamos con su tema “Just like honey”, para el que contaron con la colaboración a las voces de Bilinda Butcher, de My bloody valentine.

 

 

Y mientras tanto el rockero descarriado aparecía por fin por el Fòrum y se quedaba atrapado por los Tinariwen, que estaban mucho más animados en el Escenario Ray-Ban.

Tinariwen: La banda de Mali se puede considerar, hoy en día, heredera de aquel testigo, salvando las distancias, que dejó el gran músico pakistaní Nusrat Fateh Ali Khan, llenando el hueco a ocupar, por la música de profundas raíces arábigas, en el mainstream indie. Los africanos desarrollan un blues del desierto árido, hipnótico, bello, pero, para el que, quizás, el marco de un festival indie no es el más apropiado para disfrutarlo. Una de esas programaciones sospechosas de este festival, que no sabemos si responde más a ganas de diversificar la propuesta o a proposiciones pedantes para ser más cool con sonidos fuera del circuito habitual. No voy a ser mal pensado y confiaré en las buenas intenciones de los programadores. Si es así, desde mi humilde punto de vista, se equivocaron de pleno. Otro momento serían más adecuados para disfrutar del mágico soul tuareg de Abdallah y los suyos y las caras de la mayoría de los presentes así lo manifestaban. Eso sí, el perfecto sonido del anfiteatro que es el escenario RAY BAN, con la luna como compañera de los africanos, consiguieron un momento mágico para los que los considerábamos como algo más que una atracción de feria.

 

 

Neurosis: Y si Tinariwen es una propuesta de raro encaje en un espectáculo indie, tres cuartos de lo mismo ocurre con Neurosis. Los americanos interpretan un post-metal experimental de muchos kilates, pero en las antípodas de lo que probablemente la mayoría del público de este festival busca. Allí se reunían desde guiris despistados hasta popis para los que aquello no era más que una "atracción" casi que circense. A ellos podríamos sumar los 4 metaleros despistados que por algún azar del destino tenían un abono y agitaban sus melenas y sus puños al viento. Porque, sinceramente, no me imagino a ningún amante del metal pagando los 90 eurazos de la entrada de día para ver a los de los Oakland. Incluso a los que amamos estos sonidos nos resulta difícil de disfrutar, porqué el resultado resulta frío y aséptico, fuera de lugar. Otra de esas extrañas peculiaridades del festival, la de rellenar con bandas de seguimiento residual -entre el asistente medio del Primavera Sound- no se sabe muy bien por qué motivo. No seamos malpensados y pensemos que es por variedad y ofrecer sonidos diversos.

 

 

Blur: Aunque para algunos de nosotros la verdadera estrella del cartel era el australiano Nick Cave, para la mayoría de la tribu moderna el mayor aliciente de este Primavera Sound 2013 eran los de Damon Albarn, como desmostró el hecho que, por primera vez y de manera única, en el Escenario Heineken se juntó absolutamente todo el público asistente. Pensábamos que no podía quedar nadie viendo a los Swans porque nos parecía imposible, aunque hemos encontrado el vídeo íntegro de su actuación y parece ser que algunos sí que estaban en el Escenario Ray-Ban dispuestos a que les sangraran los oídos.

 

Tras casi una década de su última visita a Barcelona, década caracterizada por los proyectos paralelos de sus integrantes en la que no han sacado disco alguno, y en la que la única actividad como banda ha sido un puñado de desperdigados conciertos, para muchos, entre los que me incluyo, era el primer show de los británicos. A pesar de haber sido siempre -mucho-  más de Oasis que de Blur, soy de los que es capaz de reconocer que los Coxon, Albarn y Cía han compuesto algunos discos muy grandes y multitud de canciones maravillosas, verdaderos himnos. Y es que un concierto que comienza con Girls & Boys, seguida por “Popscene” y “There’s no other way”, y finaliza con Song 2 tiene todos los números para ser algo grande. Y lo fue. La banda salió muy pasada de vueltas, con esa actitud chulesca e intimidatoria que desde sus inicios es marca personal de Albarn, el cual, en la larga distancia, parece haber firmado la eterna juventud con el mismísimo diablo, para delirio de las féminas asistentes. En el primer plano es otro cantar.

 

 

Tras ese mencionado espectacular comienzo, voltereta de Graham con guitarra incluida, la verdad es que se podría caer demasiado fácil en la trampa de definir el concierto como de perfil bajo y demasiado irregular, intercalando hits del peso de Country House o Parklife con canciones supuestamente menores, si podemos considerar así Caramelo Under the Westway”. Aún así, Damon, cumpliendo la tradición de las cabezas de cartel del Escenario Heineken, tuvo su momento sobre el público en “Country House”. Sólo hay una cosa que, especialmente mi amiga la moderna y demás admiradoras, no entendemos: Por qué Damon lleva un diente y, no sólo un diente, sino una paleta, de oro?!? Por qué? Por quéééé?? Desde que la vimos, no pudimos evitar que nos deslumbrara durante todo el concierto con su brillo dorado a lo Patriarca gitano. Ay, Damon, con lo que tú has sido. Juzgar por vosotras mismas, chicas.

 

 

Si uno se para a analizarlo detenidamente, la inclusión de temas menos habituales de su repertorio, que fue donde se explayaron y divirtieron más, huyendo del típico concierto de Greatest hits y arriesgando cuando no lo necesitan, puede considerarse como un gran regalo a sus fans. Fue, de largo, cuando se les notó menos encorsetados y cómodos. Y ojo, que nadie se piense que Coxon y Albarn acabaron dándose abrazos y besos. Ya no se miraban en escena hace 20 años y siguen sin hacerlo, pero ese final con The Universal y Song 2, que desató la locura absoluta aunque se nos hizo cortísima, fue un momento en que a más de uno se nos pusieron los pelos de punta. Quizás fue la nostalgia al recordar tiempos pasados, que en el caso de la música actual, por desgracia, siempre fueron mejores. O quizás fue simplemente que Blur dio un conciertazo. Grandes.

 

 

The Knife: Y tras la alegría generalizada que Blur nos dejó en nuestros cuerpos magullados, sólo nos quedaba volver a la Comarca para ver a los The Knife. Te pones una bata de lentejuelas, te untas de brillantina, tocas (o pones de fondo) todo tipo de extraños y disonantes instrumentos bajo una base machacona, ritmos pseudotribales acompañados de bailes espasmódicos y unas melodías bizarras, y todo eso ya te justifica ante un público nada exigente al que le dicen que esto es vanguardia y se lo traga a pelo. Aunque para ser justos, al montón de modernos que aun quedaban por allí le ponías un grupo de reagueton allí y le decías que era lo más cool del momento y probablemente lo bailasen como zombies hasta el amanecer, dadas las horas. Quizás ni importara que el 95% de lo que allí sonara estuviera pregrabado. Para eso me voy a ver Mayumaná que entretienen y es más auténtico.

 

 

Llegados a este punto tengo que decir que el rockero trasnochado no aguantó ni dos temas y se fue a comprar un bocata, mientras los demás nos quedamos a ver el resto de actuación. Hay que decir que la de The Knife es una propuesta bizarra como pocas, no apta para los que busquen virtuosismo musical o, incluso, música en vivo, pero a su favor hay que decir que el ritmo fue in crescendo, las coreografías mejorando, y, poco a poco, pese a las reticencias iniciales ante lo que parecía una tomadura de pelo monumental de unos colegas que le habían dado al play a una cinta de casette y habían salido a hacer aerobic, nos fueron ganando. Y tras ellos, para casa, que aún quedaba una jornada a disfrutar en el PS 2013!

 

 

"Primavera Sound 2013, Viernes 24"

Redacción: Rosita Vedder & Xandre RL

Our website is protected by DMC Firewall!