03-07-2014

Primavera Sound 2014 ( Parc del Forum, BARCELONA)

Primavera Sound 2014 ( Parc del Forum, BARCELONA)

 

Primavera Sound un festival que programa simplemente  buena música

 

Que se puede decir del Primavera Sound que no se haya dicho ya; esta edición de 2014 ha vuelto a ser un éxito de crítica y publico, con repercusión cada vez mayor en los medios internacionales y con un público que ronda cerca de las 200.000 personas. Como, debido la repercusión del evento, nos vemos obligados a emitir una opinión, nos vais a permitir que hagamos más bien una valoración general del festival que una crítica pormenorizada al uso.

Ni que decir tiene que, como es habitual ya desde hace unos años, la organización interna y la puntualidad han vuelto a ser una marca de la casa. Nos parece propio de la madurez del festival, pero no por ello no debe ser digno de elogio. Un evento de estas dimensiones debe funcionar como un reloj suizo sino quiere acabar siendo una incomoda y masificada pesadilla para los asistentes, que además, no lo olvidemos, han pagado nada menos que 200€ por un abono.

A parte de la cuestión organizativa, en términos generales, ya des de hace unos años, nos parece que el Primavera Sound ha dejado de ser un festival intrínsecamente “indie” o de música independiente, para ser un festival simplemente de “buena música”, esta es la única definición que, por vaga que sea, nos parece más adecuada. El festival programa de manera más o menos certera tanto artistas consagrados, como grupos emergentes o hypes del momento, sin atender ya a estilos musicales, sino más bien partiendo de la calidad de las propuestas. Propuestas que recorren todo el abanico, y que son a veces simple entretenimiento frívolo, otras veces emocionales y viscerales, otras veces arriesgado discurso, o fresca novedad o incluso mera provocación. Y lo que nos parece más valiente, es que el criterio de programación a menudo huye de lo que llamamos “industria” o del propio público mayoritario, para ofrecer artistas que están fuera del circuito del rock, pop, folk, la electrónica, etc. o incluso fuera del circuito occidental, pero, que en definitiva, son buena música sin más, sin etiquetas ni prejuicios. Y por eso, los que a veces nos quejamos de la falta de ambición y de apertura de miras de los programadores de conciertos (y también de un cierto público), tenemos que rectificar, callar y alegrarnos enormemente de que haya una afluencia de público tan grande en un festival de estas características en nuestro país.

Observando las formulas que se repiten o los cuidados productos de marketing y moda de muchos grupos, a veces nos preguntamos si lo de Indie proviene de inde-pendiente o más bién de Indi-ustria. Y para este tipo de productos ya existen el FIB y otros festivales. Creemos que el Primavera Sound, con todos sus defectos y contradicciones, se ha posicionado bien manteniéndose a una cierta distancia de esta “Indieustria” y de hecho, manteniendo una cierta independencia y coherencia a la hora de programar. Y decimos con todos sus defectos y contradicciones, porque este año se ha vuelto a manifestar la miopía de los programadores con la calidad del producto nacional,  valga de ejemplo programar a las 17h un mísero concierto de 50 minutos para la propuesta de Silvia Perez Cruz y Refree. Algo que por supuesto desbordó las expectativas, como sabíamos todos los que, sin ser muy avispados, conocemos mínimamente la trayectoria del disco que presentaban. Esta es una incoherencia que, por enésima vez, debe hacer reflexionar a los organizadores. El prejuicio de pensar que los músicos locales no están a la altura de muchas propuestas foráneas debería desparecer ya, para dejar paso al criterio de calidad que esgrimíamos al principio de este texto.

A pesar de este importante detalle, la programación de este año, aun sin haber sido tan interesante como la de los dos anteriores, da buena cuenta de esta pauta ajena a los prejuicios estilísticos que es en nuestra opinión el espíritu del Primavera Sound. Pudimos disfrutar de artistas y estilos tanto anglosajones y de la orbita pop rock, como africanos o sudamericanos más cercanos al jazz, la canción de autor y la tradición local. Sin entrar en detalle, en esta edición pudimos ver a un artista consagrado como Caetano Veloso que nos dio una lección de vitalidad a sus 70 años, no solo por la energía mostrada sobre el escenario, sino por la creatividad incombustible del de Bahía. Veloso solo nos concedió un puñado de sus grandes éxitos para desgranar muchos de los temas de su último disco; sin repetir formulas ni tirar de nostalgia. Tendrían que tomar buena nota todas aquellas viejas glorias que hacen giras solo para desempolvar sus viejos éxitos. Ha este respecto se me ocurren algunos de los otros cabezas de cartel, y con esto, queda todo dicho sobre Pixies o Televisión. También pudimos encontrar joyas del blues como Dr. John, o del Jazz como la Orquesta de Sun Ra, que acabaron tocando entre el público, siendo una de las actuaciones más excitantes vistas en el auditorio, con la de Perez Cruz y Refree. También bandas como Antibalas trajeron nuevos estilos frescos al festival con su afrobeat latino, a caballo entre Nigeria y Brooklyn. Genial su primer concierto en la sala Apolo y un tanto desgarbado en el escenario Ray Ban, ya en  pleno festival. Y entre el jazz y la bossarock disfrutamos del esperado retorno de Arcade Fire al festival. Tras el insulso sabor de boca dejado en su última aparición en el Primavera, los canadienses ofrecieron un espectáculo impecable, visual y musicalmente milimetrado, que dejo claro la gran banda en la que se han convertido. Otro espectáculo impactante, quizás el más provocador fue el ofrecido por NIN, que con su apabullante enclaustramiento musical y visual, dejó a más de uno desconcertado. Los de Trent Reznor no hicieron ninguna concesión a la galeria y concibieron un concierto oscuro de manera temática y abstracta, solo aderezado al final con algún éxito más accesible de la banda de Cleveland. Otros artistas como Jonhatan Wilson nos recordaron el buen gusto añejo del folk rokero genuino de los 70, y otros como Say yes dog (muy divertidos), o Islands barnizaron con un poco de indie pop los escenarios menores. Podríamos mencionar a muchos otros que, a pesar de haber hecho buenas actuaciones, no caben en esta reseña, como Moderat, Metronomy, Godspeed You! Black emperor y Mogway, tanto monta, monta tanto, la hierática St Vincent, etc. nos dejamos a muchos en el tintero, pero valga esta pequeña muestra para medir el criterio de programación de esta edición del Primavera.

Por último, para cerrar estas líneas, y a modo de síntesis de lo que hemos expuesto aquí, queríamos solo mencionar un pequeño concierto en el que caímos por casualidad evitando el tedioso y masificado concierto de The national. Se trataba de un joven cantautor surafricano llamado Bongeziwe Mabandla que tocaba solo con su guitarra en el pequeño escenario Adidas. El surafricano, que cantaba en zulú, como si le fuera la alma en ello, y que llenaba el escenario solo con su sonrisa y su savoir faire, nos dejó con la boca abierta. Este chaval es un animal escénico, pensamos, y por un momento sentimos la magia de estar descubriendo una joven promesa, de ser unos pocos elegidos. Y entonces, allí vimos entre bambalinas a Albert Guijarro, director del festival, observando también al surafricano. Esto nos reafirma en pensar que la calidad y la buena música por encima de todo, es lo que continuará guiando las futuras ediciones del Primavera Sound. Esperamos no equivocarnos. 

 

(CC) CRÓNICA:  ANGEL ESTEVEZ, INDIEGENTES 2014

Our website is protected by DMC Firewall!