22-07-2014

LOS SEIS MOMENTOS QUE TIENES QUE VIVIR DEL SONORAMA RIBERA

 Si hay un Festival lleno de momentos especiales, de esos que se quedan grabados en la memoria, ese es el Sonorama de Aranda. Trás 11 años sin faltar a la cita arandina te presentamos nuestro Top-6

 LOS SEIS MOMENTOS QUE TIENES QUE VIVIR DEL SONORAMA RIBERA

 

 

1. Cuando uno piensa en Festival+Camping+Agosto lo primero que se le viene a la mente es el mismísimo infierno. Pero en Aranda todo es diferente. Una zona de acampada peculiar, llena de árboles, lejos del ruido del recinto, con el fresquito de la noche arandina de agosto, con una amplia gama de servicios e incluso un pequeño escenario donde cada año se programan un puñado de conciertos, entre ellos el de Bienvenida, donde siempre hay alguna sorpresa. Merece la pena vivirlo al menos una vez en la vida.

 

2. Un Festival tan exigente como el Sonorama requiere de una programación bien organizada para exprimir al máximo todo lo que ofrece la capital de la Ribera del Duero. Si alguno de los días consigues madrugar y estar a una hora decente en el centro de Aranda de Duero no debes dejar de visitar las famosas bodegas arandinas, excavadas en la tierra y que, con la pulsera del abono, ofrecen degustación de sus vinos y los alimentos de la zona. Pero, ojo, tendrás que estar allí muy pronto y aguantar alguna cola que otra, porqué enseguida se acaba. Eso si, no lo lamentarás. Auténtico.

 

3. Agosto, ancha Castilla… Si, a pesar de las frescas temperaturas de la noche, por el día uno no se libra del justiciero calor de estos lares y estas fechas. Por eso, la Piscina Municipal de Aranda es como un pequeño oasis donde recuperar fuerzas. Bien es cierto que, por motivos desconocidos, desde hace unos años la entrada no es libre con la pulsera de abono y que tampoco se programan sesiones de chill-out, pero aun así, por un par de euros, juntarte con la comunidad local y pegarte un refrescante baño bien vale el paseo. No es el ambiente de antes, pero lo agradecerás

 

4. La Plaza del Rollo, la Plaza del…, están marcadas en la memoria de todos los que visitamos y repetimos (el 99%) la cita arandina. Desde bien temprano al mediodía, hasta la hora de los conciertos (o de la siesta, según gustos) cualquier rincón de Aranda vive su propia fiesta con los sonoritos y las sonoritas montando divertidas jaranas donde las sesiones a pie de calle y las guerras de agua son protagonistas invitadas. El epicentro, la mítica Plaza del Rollo…

 

5. Si hay un lugar marcado a fuego en el imaginario sonorito ese es la Plaza del Trigo. Los conciertos gratuitos del mediodía del viernes y del sábado han marcado la historia reciente del Sonorama Ribera. Quizás la leyenda empezó con aquel concierto de Vetusta Morla que cambió el curso de los acontecimientos en el Festival y en la banda. Desde aquel día el grito ‘Escenario Principal!’ ha sido rugido por hordas de indies patrios, año tras año, a bandas de la envergadura de Havalina, Dinero, Fuel Fandango, Izal, Supersubmarina o Pasajero. Mítico

 

6. Después de tres (o cuatro) días recorriendo la Calle Ysilla arriba y abajo, entrando y saliendo del escenario de la Plaza y visitando todos sus locales de pinchos, degustando una buena morcilla de arroz acompañado de un fresquito Ribera, la despedida ideal, cuando el grueso del ejercito Indie ya ha abandonado Aranda, es recorrer esa calle, medio vacia, y llenar el estómago con las buenas viandas arandinas. Y esta vez sin esperas, sin apretones, sin colas. Mientras la población local recupera su tranquilidad, degustar el último vaso de vino y las últimas tapas, justo antes de hacerse la obligada foto, encima del escenario, aun sin desmontar, de una Plaza del Trigo completamente vacía es la perfecta guinda a un fin de semana lleno de emociones.

 

(CC) TEXTO: Xandre Rl (@xandrerl) REDACCIÓN INDIEGENTES 2014

 

 

 

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