Jueves, 06 Junio 2013 13:48

Underground

Niño y Pistola -

Sala Sidecar (Barcelona)

El presentador recomienda

 

Ver a Niño y Pistola en una sala tan mítica (y vetusta) como la Sidecar, en pleno corazón de Barcelona es como comprobar que aquel chiquillo que conociste hace años se ha convertido en todo un hombre. Un hombre que se ha cruzado conduciendo la península para tocar delante de un puñado de valientes y que, a pesar de las quejas del dueño del garito por tomarse un pequeño refrigerio tras 16 horas de cargar furgoneta, conducir 10 horas, descargar furgoneta y hacer la prueba de sonido, salen y hacen lo que mejor saben: música con mayúsculas, madura y salida de las entrañas. Lejos quedan aquellos tiempos de “infancia” en los cuales los veías de pequeño garito en pequeño garito de su Galicia natal, con sus acústica al hombro y ganándose, más que merecidamente, el sobrenombre de Los Beatles de Baiona. Aquellos eran conciertos mágicos, pequeñitos, llenos de risas y de, sobre todo, maravillosas canciones. Y es que si aun no has escuchado los dos primeros discos de NyP, COMO UN MALDITO GUISANTE (2006) y CULEBRA (2008) ya estás tardando. Tiene algunas de las canciones pop-folk-rock más bonitas que se han hecho en este país en la pasada década.

Pero el tiempo pasó y, siguiendo con la nada original metáfora, el Niño creció. Y en 2010, bajo el seudónimo de Arthur & The Writers y ya cubiertos por el ala protectora de Ernie Producciones, lanzó su primer disco electrificado. Muchos creyeron que aquello era un “proyecto paralelo” pero nada más lejos de la realidad. Fue un disco de NyP en toda regla. Y el genial THERE'S A MAN WITH A GUN OVER THERE (Ernie, 2013) que venían a presentar a la sala barcelonesa no hacía más que recalcar tal afirmación.

Cuando el concierto está a punto de empezar y te paras a observar lo que hay encima del escenario (una rueda de diligencia, alfombras, espirales de luces, cabezales de válvulas, tapices..) piensas que dentro de la sencillez existen aspectos muy marcados. Si los de Bayona hubieran nacido en Nashville, llenarían pabellones. Así os lo digo. Aun así, el casi centenar de personas que nos juntamos allí disfrutamos de una noche de música hecha con el corazón y de una calidad fuera de toda duda. Las inevitables comparaciones, que ellos no ocultan en absoluto, de su propuesta con los evidentes Crosby, Stills, Nash & Young no restan un ápice de autenticidad a lo que nos presentan. Como ellos mismos dicen en la entrevista que acompaña estas líneas, están en este negocio para llegar a esto, a hacer la música de aquellos músicos que mamaron desde bien pequeños. Y si ese resultado es este disco, y encima en directo, volviendo a parafrasearlos, aun ofrecen más pasión a esas composiciones que te trasladan al lugar donde los Doors buscarían peyote, benditos sean. Estoy seguro que Billy el Niño sería fan.

El show se basa, mayoritaria mente en el mismo formato que la edición de estudio. Dos caras de 20 minutos cada una, a la vieja usanza, A y B, pero ligadas, sin pausas. Si alguien se creía que eso nos podía importar o cansar está equivocado. Mientras te pierdes en fantásticas melodías, la voz inconfundible de Manolito, los cambios de ritmo y tempo, esas guitarras ahora pausadas ahora afiladas, ese inconfundible sonido de teclado que ya es patrimonio de la banda o esos coros acertadísimos, no tienes tiempo de mirar el reloj y comprobar la duración de cada tema. Y 20 minutos se te pasan volando cuando disfrutas. Entre medias intercalan un puñado de sus mejores temas de su anterior disco (fantásticas “She was so” o “Catch the sun” que te ofrecemos en exclusiva al final de la entrevista) y los avisos del vocalista de que si necesitas ir al lavabo o a pedir cerveza a la barra aprovecha ahora porqué la siguiente dura otros 20 minutos…

Y mientras tanto, los privilegiados que aquella noche estuvimos en Sidecar, y entre los que podías encontrar de todo tipo de pelaje: viejunos, hippy-punkies, músicos, indies interesados, treintañeros bien vestidos y con cara de despistados, no podíamos parar nuestros pies, deshacer la sonrisa bobalicona de nuestras caras e incluso proferir en vítores entusiastas en los momentos álgidos del concierto. No se merecían una sala a medio gas, claro que no. Pero los que no estuvieron allí, allá ellos. No me puedo imaginar a quien no le gusta Niño y Pistola. Perdón, si. A los que nunca los han escuchado.

 

Redacción y entrevista: (CC) XandreRL & Rosita Vedder
Realización y edición: IndieGentes Producciones S.L.

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